- No es una cura universal ni sustituye la compatibilidad sanguínea
La llamada “sangre dorada”, conocida en el ámbito médico como Rh nulo, no debe entenderse como una sangre universal ni una solución para tratar enfermedades, sino una condición genética excepcional que exige lineamientos de alta precisión advirtió la doctora Adriana Clemente Herrera, profesora investigadora de la Unidad Xochimilco de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).
Este tipo sanguíneo ha ganado notoriedad por su rareza, también por la información poco precisa que lo rodea. Aunque la ausencia de antígenos del sistema Rhesus (Rh) lo vuelve valioso en cuadros clínicos complejos, su uso no reemplaza la compatibilidad con la clasificación ABO, integrada por los cuatro grupos sanguíneos: A, B, AB y O.
El rasgo genético se presenta cuando los glóbulos rojos carecen de todos los componentes del factor Rh. En la población general, estos marcadores funcionan como señales que el sistema inmune reconoce; si recibe sangre que no corresponde con su grupo, puede rechazarla.
En este tipo sanguíneo existe una ausencia total de esos marcadores. Esta característica reduce ciertas respuestas inmunológicas y convierte a sus portadores en pacientes de alta vulnerabilidad.
La especialista en urgencias médico-quirúrgicas detalló que este factor carece de 61 antígenos. Dicha particularidad disminuye el peligro de reacciones vinculadas con el complejo Rh, pero no significa que una misma unidad sirva para cualquier individuo.
Una persona con grupo A y Rh nulo, por ejemplo, no puede recibir sangre O con Rh nulo si no existe correspondencia sanguínea completa. Por ello, la llamada “sangre dorada” no debe entenderse como un recurso universal, sino como una alternativa de enorme valor en situaciones médicas muy específicas.
Este recurso biológico puede resultar clave en pacientes con anemia hemolítica o con múltiples transfusiones previas, situaciones en las que el organismo ya desarrolló anticuerpos y rechaza distintas unidades de sangre. En estas situaciones, una donación incompatible puede agravar la destrucción de eritrocitos y poner en riesgo la vida.
Desde su identificación, en 1961, se han registrado cerca de 45 casos con esta particularidad en el mundo; sin embargo, solo diez de ellas pueden donar, lo que convierte su localización, traslado y conservación en un desafío médico y logístico.
La profesora investigadora del Departamento de Atención a la Salud de la Unidad Xochimilco refirió que existen protocolos internacionales para atender emergencias de quienes poseen este tipo de sangre, pero su aplicación requiere coordinación entre países y costos elevados.
Brasil, Colombia, Estados Unidos, Irlanda, China y Arabia Saudita son algunos donde se han documentado portadores de está sangre. No obstante, no existe un grupo poblacional único asociado con esta particularidad.
Tiene su origen en una mutación autosómica recesiva. Para presentar esta característica al nacer, ambos padres deben portar el gen; aun así, existe sólo 25 por ciento de probabilidad de que sea heredada.
Quienes viven con este perfil sanguíneo pueden presentar anemia leve o moderada durante toda su vida, ya que sus eritrocitos tienen una membrana frágil y una forma alterada, conocida como estomatocito, lo que favorece su destrucción.
Para ellos, una crisis, un accidente o una cirugía pueden convertirse en una situación crítica de vulnerabilidad si se desconoce la portación de esta variante. Muchos registros se han identificado en bancos de sangre, a partir de donaciones a terceros.
Una administración sanguínea errónea puede ser letal desde el primer contacto. Por tanto, deben contar con identificación médica, reservas de sangre crioconservada y acceso a hospitales con capacidad técnica para su atención.
El estudio de esta variante exhibe un problema mayor, la escasez de sangre. Algunos laboratorios exploran la posibilidad de producirla a partir de células madre; no obstante, hasta ahora, los avances solo han permitido obtener volúmenes pequeños y con inversión elevada.
Para la doctora Adriana Clemente Herrera, si en el futuro se logra reducir el gasto de estos procesos, abriría una posibilidad para contar con sangre O y Rh nulo en centros hospitalarios.


