- Bajo crecimiento y más Informalidad
- Se suma otro medio millón de personas
- Clama IP financiamiento y certeza regulatoria
- Palomean calificadoras a Finsus
Agustín Vargas*
La informalidad no sólo es un problema laboral o de protección social, sino una restricción estructural que limita la capacidad de la economía para transformar el crecimiento en aumentos sostenidos de productividad, inversión y empleo de calidad. Es, al mismo tiempo, una consecuencia del bajo crecimiento y uno de los mecanismos que perpetúan la trampa de baja capacidad para crecer.
Estas definiciones de la informalidad económica son cada vez más preocupantes no sólo en México sino en toda la región latinoamericana, en donde el bajo crecimiento de la economía y el incremento casi desmedido de la informalidad ha sido una constante histórica en las últimas dos décadas. Es una especie de círculo vicioso.
Apenas ayer, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), dio a conocer que la tasa de informalidad laboral en México se ubicó en 55.1 % de la Población Económicamente Activa (PEA) en el segundo trimestre de 2026, un aumento de 0.3 % respecto al mismo periodo del año anterior.
Es decir, entre abril y junio de este año, 495 mil personas más se sumaron a las estadísticas de la informalidad, esto con respecto al mismo lapso de 2025. Con esto, el número de personas, en todas las modalidades de empleo informal, fue de 33.1 millones, lo que represento 55.1 % de la población ocupada (tasa de informalidad laboral).
Sólo en el sector informal, se registraron 18.2 millones de personas, 915 mil más que en el segundo trimestre de 2025, según la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).
El instituto describe como sector informal a todas aquellas personas que trabajan en unidades económicas no registradas, principalmente pequeños negocios o micronegocios familiares, sin obligaciones fiscales ni acceso a seguridad social.
También se suman otros rubros como el trabajo doméstico sin contrato, las labores agropecuarias sin seguridad social y los empleos en empresas o instituciones donde los trabajadores carecen de prestaciones.
Del total de personas que trabajan en la informalidad, 7.5 millones están empleados en empresas, gobierno e instituciones, 5.2 millones en el sector agropecuario y 2.2 millones se ocupan en el trabajo doméstico remunerado.
Las cifras de la informalidad se dan luego de que la tasa de desocupación se ubicó en el 2.7 % a nivel nacional en el segundo trimestre del año, lo que significa que 1.6 millones de personas en el país se encuentran sin empleo, cantidad similar al mismo periodo de 2025.
Reducir la informalidad es una condición necesaria para fortalecer la capacidad de crecimiento y salir de la trampa de baja capacidad para crecer. La formalización productiva permitiría mejorar la calidad del empleo, ampliar la protección social y reducir desigualdades, así como aumentar la capacidad de la economía para convertir el crecimiento en avances sostenidos de productividad.
Financiamiento y certeza regulatoria: IP
El pasado lunes 24 se llevó a cabo una reunión del más alto nivel entre empresarios y funcionarios gubernamentales para analizar las condiciones del financiamiento a la infraestructura pero, sobre todo, el reto de llevarlos a la práctica y concretarlos.
José Medina Mora, presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), fue el encargado de transmitir los mensajes del sector privado al gobierno de Claudia Sheinbaum:
“Celebramos los avances para construir nuevos mecanismos de inversión mixta con participación privada. El reto ahora es llevarlos a la práctica y concretar proyectos de infraestructura que impulsen la, productividad, el crecimiento y la competitividad de México”.
El Foro “Inversión en Infraestructura como Detonador de Crecimiento: Oportunidades del Plan México”, organizado por el CCE, el Consejo Mexicano de Negocios y la AMAFORE, fue el escenario para que Medina Mora externara las preocupaciones del empresariado nacional. Destacó que la inversión pública será fundamental, pero deberá complementarse con inversión privada y la capacidad del sector financiero.
En el marco de la nueva Ley de Infraestructura, se habló de la importancia de contar con proyectos técnicamente sólidos y financieramente viables; además de poder brindar a los inversionistas certeza jurídica y regulatoria, una adecuada distribución de riesgos y financiamiento de largo plazo.
“Necesitamos tres elementos: infraestructura que conecte, financiamiento que haga posibles los proyectos y regulación que dé certeza”, puntualizó el presidente del CCE.
Dicho foro contó con la participación de Jesús Esteva, Secretario de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes; Edgar Amador Zamora, Secretario de Hacienda y Crédito Público; Carlos Rojas, del Consejo Mexicano de Negocios; Guillermo Zamarripa, Presidente de la AMAFORE; y Luis Méndez, Presidente de la Comisión de Infraestructura del CCE, además de autoridades y representantes de los sectores empresarial, financiero y de infraestructura.
Palomean calificadoras a Finsus
Debido a su alto índice de capitalización, baja cartera vencida, calidad de activos y que ya ha alcanzado su punto de equilibrio y registra utilidades constantes, la Sofipo Finsus, que preside Norman Hagemeister Rey, recibió la ratificación de sus calificaciones BBB+.mx y HRBBB, por parte de Moody’s y HR Ratings, respectivamente.
Por cierto que, con la autorización de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) a Nu para ya operar como banco, se ha generado un reacomodo entre las Sociedades Financieras Populares (Sofipos), tanto tradicionales como digitales.
Finsus se ubica ahora como la Sofipo número uno, con un activo total de alrededor de 25 mil 700 millones de pesos, un saldo de captación de 21 mil 700 millones y una cartera total de 19 mil 250 millones. Sus números casi duplican a la Sofipo que le sigue.
Además, su Indice de Morosidad de mantiene en 2.10%, uno de los más bajos del sistema, sus utilidades superan los 100 millones de pesos y cuenta con más de 700 mil clientes, destacando las pequeñas y medianas empresas.
Si a esta Fintech que conduce Hagemeister Rey se midieran como banco digital, se ubicaría en cuarto lugar, por encima de Openbank, Plata, Hey, Revolut y Ualá.
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*Periodista, director de la Revista Hábitat Mx


