Alberto Woolrich Ortíz
Los actos malos o pésimos de la vida del Movimiento de Regeneración Nacional se van matizando por la finalidad o propósito que persiga Andrés Manuel López Obrador; luchar por proteger a sus amigos delincuentes del poder es un acto reprobable, convocar o asistir a mítines o manifestaciones pagadas y controladas por ese movimiento es un acto indebido para ejercer el poder, ocupar un puesto público para apoyar a la corrupción es un acto político reprobable, usar el sufragio para perpetuarse en el gobierno es un acto contrario al espíritu del Pacto Federal, pero para ellos esos actos resultan ser obligatorios.
En opinión de la abogacía independiente de la Nación y haciendo valer su sagrado derecho de expresión hay que decir que: los actos asentados en líneas precedentes son un mismo acto que reviste varios aspectos negativos y contrarios a la democracia. Siempre es la finalidad la que matiza los actos de los seguidores del “mesías”, los que definen su verdadera “naturaleza”.
Todos y cada uno de los actos políticos de aquellos que celebran e idolatran al expresidente, son actos públicos malos o pésimos que se relacionan con mantenerse perpetuamente en el poder, son actos encaminados a una complicidad absurda con la narco-política. Esos actos no merecen el calificativo de “políticos, sino el de “delincuenciales”. Todo ello en su momento lo sintetizó Bertrand de Jouvenel, gran exponente de la filosofía política, quien dijo: “el arte político es una técnica de adicción de fuerza humana por reunión de voluntades para someterse a una sola voluntad”.
A todo esto es lógico suponer que la reacción de la Academia de Derecho Penal del Colegio Nacional de Abogados Foro de México no se haga esperar. Orientando su pensar para exhortar a esos adictos del pensar del exgobernante de revisar dogmáticamente los principios políticos y morales del segundo piso de su llamada Cuarta Transformación de la Nación; y efectuando una depuración con sentido moral y jurídico en las filas de su partido, para evitar desde ya el fenómeno de la narco-política, aplicando para ello el Código Penal Federal y encarcelando a aquél que dio inicio a la narco-delincuencia gubernamental en el tiempo que fungió como “abogado de la Nación”.
El Código Penal Federal y la voluntad política de la Dra. Claudia Sheinbaum Pardo como Primera Magistrada de la Nación, podrá desempeñar, si así se quiere, un papel básico en esa imposible misión.
Es cuánto.
Lic. Alberto Woolrich Ortíz.
Presidente de la Academia de Derecho Penal
del Colegio Nacional de Abogados Foro de México, A.C..



