Nueva edición del Manual de tipografía de Ignacio Candiani

Cultura
  • Especialistas enlazaron la imprenta tradicional con el diseño tipográfico digital
  • La publicación incluye textos de Ana Paulina Calvillo, Juan Pascoe y Francisco José Ruiz Cervantes

En el segundo día de actividades de la VIII Feria Internacional del Libro de las Universitarias y los Universitarios (Filuni), se presentó la cuarta edición de Manual de tipografía. Oaxaca, 1894, versión facsimilar del ejemplar homónimo de Ignacio Candiani, dedicado a la enseñanza del oficio de imprimir a finales del siglo XIX.

La actividad reunió a la diseñadora y tipógrafa Mónica Munguía y al impresor Enrique Ramos, con la moderación del maestro Carlos Francisco Gallardo Sánchez, director de Publicaciones y Promoción Editorial de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), quien explicó que el ejemplar devuelve a la circulación un documento relevante para la historia de las artes gráficas en México.

Gallardo Sánchez señaló que el volumen original era un cuadernillo elaborado con materiales modestos, en una época de escasez de papel. Más de un siglo después, aquel trabajo se transformó en un libro que permite conocer su contenido, así como las condiciones técnicas y educativas bajo las cuales surgió.

El moderador precisó que en el periodo decimonónico la palabra tipografía hacía referencia al arte de imprimir. Con la posterior especialización del diseño, el término también adquirió el sentido de creación de fuentes tipográficas. Aunque se trata de campos distintos, apuntó, ambos conservan una estrecha relación.

El volumen reproduce la obra de Ignacio Candiani y lo acompaña con textos de Ana Paulina Calvillo, Juan Pascoe y Francisco José Ruiz Cervantes que aportan contexto histórico y técnico. De acuerdo con Gallardo Sánchez, la primera publicación conocida data de 1882 y, hasta ahora, podría tratarse del único manual mexicano de este oficio publicado durante aquella época del cual existe registro.

El objetivo de traer de vuelta esta pieza, mencionó, no consistía en reproducir el documento solo por su calidad gráfica, pues la obra primigenia presenta diversas limitaciones, sino en poner sus enseñanzas al alcance de nuevos públicos.

Enrique Ramos vinculó los saberes reunidos en la obra con sus 55 años de trayectoria en las artes gráficas. “En cada página leía, sentía que estaba repasando mi propia historia. Esa es la verdad. Esta obra rescata valiosas enseñanzas sobre este arte”, manifestó.

Asimismo, Ramos recordó que comenzó su carrera en 1971, a los 21 años, en la imprenta Nuevo Mundo, donde se producía el directorio telefónico de la República Mexicana. Su primera labor consistió en recibir los paquetes de pliegos recién impresos y colocarlos en tarimas. La práctica profesional le permitió conocer de manera progresiva las distintas etapas de producción.

En 1975 decidió abrir su propio espacio de trabajo. Con sus ahorros adquirió una máquina tipográfica Chandler & Price, tipos móviles, un componedor y un tipómetro. En ese espacio produjo invitaciones para bodas y celebraciones, esquelas, volantes, recetas, carteles, notas de remisión y tarjetas de presentación, además de compartir sus conocimientos con varios aprendices.

En 2008 ingresó a los Talleres Gráficos de la Rectoría General de la Universidad Autónoma Metropolitana, donde ha participado en la elaboración de libros y documentos institucionales. “Con 55 años de experiencia y casi 18 años laborando en la UAM, agradezco por tantas satisfacciones en este bendecido oficio”, declaró. Celebró la reciente inauguración de las nuevas instalaciones de los talleres gráficos universitarios, un cambio que, afirmó, significa un momento importante en su vida laboral.

En su intervención, Mónica Munguía expuso que la lectura de este trabajo le abrió la posibilidad de establecer conexiones entre los procedimientos de la imprenta tradicional y las prácticas contemporáneas del diseño digital. Para la especialista, la recuperación de ejemplares de esta naturaleza constituye una forma de preservar el patrimonio gráfico y comprender el origen de las letras utilizadas en diferentes contextos históricos.

Munguía destacó el interés de Candiani por transmitir sus aprendizajes a nuevas generaciones. “Él quiso dejar su legado para que nosotros pudiéramos conocerlo, enfrentarlo, usarlo, porque al final una cátedra lo que hace es dejar ese legado”, comentó.

Al final de la presentación, el Director de Publicaciones resaltó la permanencia de los Talleres Gráficos y su relevancia para la labor editorial de la Universidad.