Musafest celebra nueve años de talento femenino en las tornamesas

Cultura
  • La novena edición reunió a 50 sonideras en el Salón Los Ángeles
  • La vieja guardia y la nueva ola compartieron ritmos, trayectorias y resistencia

El Salón Los Ángeles, ubicado en la colonia Guerrero, reunió a 50 mujeres dedicadas al movimiento sonidero durante la novena edición de Musafest, encuentro organizado por el colectivo Musas Sonideras.

A partir de las seis de la tarde, las DJ encendieron la pista con una jornada que celebró nueve años de lucha, resistencia, colectividad, sororidad, diversidad y baile. La programación enlazó la trayectoria de las pioneras con las propuestas de una nueva generación de exponentes.

El festival contó con la participación de Grupo Ensamble y de ¡Apilá!, agrupación femenina de cumbia colombiana. Salsa, guaracha, bullerengue y otros ritmos acompañaron un maratón musical en el que confluyeron públicos de distintas edades y procedencias.

Las participantes provienen de diversos lugares, profesiones e historias de vida. Una de las características de sus presentaciones es la lectura de saludos solicitados en pequeños papeles, así como la atención de peticiones que animan a las personas asistentes a bailar con sus mejores pasos.

En entrevista después de participar en el programa Caramelo Auditivo, transmitido por UAM Radio 94.1 FM, Amil, docente e integrante de SoniWero; Tonantzin Vázquez Sosa, de Sonido La Revoltosa, bióloga y estudiante de música, y Jazmín Arreguín, conocida como Bruja Ramona, maestra de matemáticas y analista de datos, hablaron sobre su labor en distintos escenarios.

Explicaron que la relación con el público es una parte central de su labor; se acercan para pedir canciones o enviar saludos y, cuando una pieza no forma parte de su repertorio, recurren a las herramientas digitales para localizarla, reproducirla e incorporarla a sus futuras actuaciones.

Aunque preparan una selección para cada actividad, sobre todo cuando se trata de eventos con una temática definida, señalaron que la improvisación resulta esencial. La respuesta de la audiencia y el desarrollo de la fiesta pueden transformar el acervo musical previsto.

Las participantes reconocieron los espacios conquistados por la agrupación y atribuyeron esos avances al trabajo de sus precursoras. Entre ellas mencionaron a Marisol Mendoza, Mamá Duende, fundadora de Musas Sonideras, quien, junto con otras exponentes, impulsó su presencia en museos, clubes, discotecas y barrios como Tepito.

A pesar de esos logros, lamentaron que el ámbito sonidero callejero continúe dominado por hombres. Pocas de ellas, afirmaron, consiguen presentarse en las calles y plazas de los barrios bajo las condiciones tradicionales de esta expresión popular.

Consideraron que todavía hace falta mayor apertura entre algunos sonideros y habitantes de las colonias, pues ellas cuentan con la misma capacidad para seleccionar los temas, conducir una fiesta y crear ambientes de convivencia.

Para ellas, la música ofrece la posibilidad de conectarse con otras personas, fortalecer lazos y compartir mensajes vinculados con sus experiencias de vida. También constituye una herramienta de expresión, acompañamiento y sanación.

En su intervención ante los micrófonos de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), invitaron a las audiencias a mover el cuerpo, sentir el ritmo y acercarse a festivales como Musafest, una celebración que mantiene viva la lucha de las mujeres por ocupar las tornamesas y las pistas de baile.