- Trabajo de campo, empleos, cursos, viajes y reuniones familiares ocuparán el verano universitario
Con el cierre del trimestre, integrantes del alumnado de las Unidades Azcapotzalco, Cuajimalpa, Iztapalapa, Lerma y Xochimilco de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) se preparan para un receso marcado por el descanso, la convivencia, el trabajo remunerado y la continuidad de proyectos académicos.
Sus planes van de la búsqueda de una ocupación y el servicio social a la investigación en reservas naturales, el apoyo a siembras familiares, las actividades artísticas y el deporte. Aunque recuperar energía aparece como una necesidad común, el tiempo fuera del aula y reforzar habilidades, avanzar en la tesis, generar ingresos y volver a los lugares de origen.
En la Unidad Azcapotzalco, Marco Antonio, estudiante de Derecho, buscará una fuente de ingresos vinculada con su carrera y continuará en su trabajo terminal de titulación. Ximena mantendrá su servicio social y sus estudios de canto en el Conservatorio Nacional de Música.
Ambos combinarán la pausa con tareas que fortalecen su preparación y amplían sus opciones al concluir la licenciatura. Para ellos, las semanas sin clases abren una oportunidad de atender compromisos que el ritmo del ciclo académico deja en segundo plano.
En la Unidad Cuajimalpa, Alejandra, alumna de Diseño, dedicará cierto periodo vacacional a perfeccionar sus habilidades de modelado en 3D. Joel, estudiante de Comunicación, prevé asistir a talleres de fotografía y redacción. Sus labores unirán creatividad, adquisición de herramientas técnicas y reposo.
El panorama en la Unidad Iztapalapa incluye cursos, incorporarse a alguna empresa, ejercicio, propuestas culturales y proyectos de titulación. Josmar Elizandro cursará inglés; Carlos Jesús Rodríguez y Juan Carlos proseguirán en sus trabajos de tesis y tesina, mientras que Fernanda Ruiz acudirá a espacios naturales a fin de tomar fotografías, observar el entorno y ampliar sus conocimientos en revistas científicas.
Ángel impartirá clases de batería en una escuela de música y tocará con su banda en distintos encuentros. Otros integrantes de la UAM destinarán estas semanas labores profesionales, la danza, el cine, los videojuegos, la convivencia con seres queridos o la recuperación del sueño.
En la Unidad Xochimilco, el periodo sin clases tendrá un fuerte vínculo con el territorio y el trabajo de campo. Miguel Ángel Hernández Márquez y Williams Garzón Montaño, alumnos de la Maestría en Ecología Aplicada, viajarán a la Reserva de la Biosfera Los Petenes, en Campeche, con el fin de reunir datos destinados a sus proyectos científicos.
El primero estudiará la contribución de las especies dominantes al equilibrio del ecosistema y al flujo de energía; el segundo desarrollará un análisis poblacional de dos especies de importancia pesquera y su relación con las condiciones del hábitat.
En Agronomía, José Cristian Sánchez Aparicio buscará trabajar con un productor de arroz o caña y ayudará a su abuela en cultivos de maíz, calabaza y frijol en Morelos. Luis Carol Galicia Galicia estará en los invernaderos familiares de Teotihuacán, donde participa en la poda y cosecha de jitomate.
También habrá reencuentros y primeras experiencias laborales. Ariana Ponce Mejía regresará a Chalcatongo de Hidalgo, Oaxaca, y convivir con su núcleo cercano y participar en la fiesta de julio del lugar. Jimena Barrera de la Cruz pasará una etapa de las vacaciones en Morelos y después comenzará a trabajar como recepcionista en un gimnasio.
En la Unidad Lerma, Valeria Mondragón volverá con sus parientes y compartirá con su hermana menor un curso de actuación y danza. Omar alternará la lectura con sus entrenamientos y la convivencia con amistades y personas cercanas, en tanto Diego Aarón Amaya destinará espacio a la experiencia laboral, los videojuegos y diversos emprendimientos.
Alejandro Arnulfo Rodríguez continuará con la iniciativa Opochtli, dedicada a la instalación de sistemas de captación de agua pluvial en comunidades del Estado de México afectadas por la sequía. Marlene Montejano, por su parte, retornará a Tijuana luego de al menos dos años sin visitar esa ciudad.
Las cinco Unidades coinciden en una idea, el receso académico no se limita al ocio. Para un sector de los jóvenes universitarios será ocasión de dormir, convivir y recuperar la dinámica personal; para otra, abrirá espacio a responsabilidades laborales, compromisos de investigación y aprendizajes fuera del campus.
Entre viajes, parcelas, talleres, empleos y proyectos científicos, las semanas sin clase reunirán experiencias que acompañarán a la comunidad estudiantil al iniciar el siguiente trimestre.


