- Aceptar sin leer puede comprometer la esfera privada y los derechos de los usuarios
- Los dispositivos conectados registran rutinas, gustos y hábitos que almacenan en servidores externos
La Casa Rafael Galván de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) y la organización AICDMX presentaron el conversatorio IoT: El espía que me compré, impartido por Leonardo Morales, abogado especialista en ciberseguridad, director legal-corporativo de Xaman Exk.
La protección de los datos personales abarca las facultades de cada individuo a decidir cómo, cuándo y en qué medida entrega referencias propias, así como a controlar la manera en que las organizaciones las recopilan, almacenan, utilizan, transfieren y conservan.
Este tipo de registros se clasifica en ordinario, como el nombre, la dirección o el correo electrónico, y sensible, relacionado con la esfera íntima de sus titulares, entre ellos los antecedentes médicos y financieros.
Ante la expansión de las herramientas digitales en todos los sectores, resulta indispensable revisar el trayecto de la identidad en línea y comprender el marco legal vigente para prevenir accesos no autorizados y usos indebidos.
Al iniciar la charla, el ponente planteó varias preguntas al público: “¿Sabes qué aceptaste al dar clic en una aplicación?, ¿hacia dónde se dirige nuestra información?, ¿con quién se comparte y para qué?”.
Explicó que el Internet de las cosas, conocido como IoT por sus siglas en inglés, incluye aparatos, servicios y programas informáticos enlazados entre sí y con plataformas remotas, los cuales reúnen e intercambian material recopilado de sus consumidores.
Estos sistemas tienen la capacidad de emplear aprendizaje automático e inteligencia artificial para examinar los contenidos obtenidos, identificar patrones y tomar decisiones a partir de ellos.
“Ya no existe la privacidad. Las inteligencias artificiales aplicadas a las tecnologías aprenden de tus búsquedas, de lo que quieres y de tus preferencias. Conocen cada parte de tu vida y, entre más elementos les proporcionas, más saben de ti. Incluso son susceptibles de predecir comportamientos con base en aquello que les entregas”, sostuvo en entrevista.
Para utilizar un equipo con acceso a Internet suele ser indispensable proporcionar referencias particulares; sin embargo, sus propietarios desconocen con frecuencia quién las recibirá, con qué propósito serán empleadas o a qué terceros llegarán.
“Antes firmabas un contrato; hoy solo presionas el botón de aceptar sin conocer el costo, y es ahí donde comienzan los riesgos”, advirtió.
En el mercado hay una amplia variedad de productos inteligentes, como televisores, focos, aspiradoras, cerraduras y cortinas, capaces de enviar a servidores externos detalles sobre las actividades diarias, las preferencias, las costumbres y el entorno familiar.
El abogado señaló que estos archivos pueden ser interceptados por vías ilegales y alertó que no todas las aplicaciones cumplen con los requisitos mínimos definidos para resguardarlos.
Entre las obligaciones requeridas mencionó la creación de áreas responsables del manejo de los archivos, la identificación de quienes se encargan de reunirlos, la definición del tratamiento que recibirán y la aplicación de protocolos de seguridad ante posibles filtraciones.
El experto afirmó que en México aún hacen falta mecanismos precisos para salvaguardar el perfil en línea. Por ello, consideró fundamental contar con leyes acordes con los cambios del sector tecnológico y regulaciones más estrictas en materia de seguridad digital.
También propuso establecer sanciones más severas, no limitadas al ámbito económico, con el objetivo de garantizar el cumplimiento de las normas, preservar las prerrogativas de la ciudadanía y evitar la exposición indebida de su ámbito privado.


