- Coloquio en la Unidad Iztapalapa de la UAM reunió miradas interdisciplinarias sobre ciencia ficción, mito y pensamiento crítico
Imaginar otros mundos y abrir rutas de análisis crítico es posible cuando la realidad se cuestiona a través de la filosofía y la literatura. Bajo esta premisa se realizó el Coloquio Ficción, reflexión y realidad. Vínculos entre literatura y filosofía, en la Unidad Iztapalapa de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).
El encuentro permitió el intercambio entre alumnado, profesores e investigadores, quienes compartieron ideas acerca de la creación literaria y la reflexión conceptual. Autores como Dostoievski, Kafka, Borges y Shakespeare utilizaron la literatura para formular reflexiones filosóficas desde sus personajes, mientras que pensadores como Platón, Albert Camus y Nietzsche recurrieron a recursos literarios para expresar ideas sobre la existencia, la verdad, la moral y la condición humana.
La conferencia magistral contó con la participación del maestro Eduardo Daniel Hidalgo Olea de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), con la ponencia El positivismo y la reivindicación del arte en el pensamiento de Vasconcelos, en la que planteó que el positivismo representa una forma de orden, determinación y pretensión absoluta que negó la sorpresa, la novedad y la libertad.
Para el conferencista, la crítica vasconcelista no cancela el valor de la filosofía del pasado, sino que la toma como punto de partida para avanzar hacia otras posibilidades. Desde esa lectura, Vasconcelos propuso una ley del gusto, vinculada con el progreso creativo del ser humano y con una libertad de carácter estético.
La licenciada Isabel Otilio Garduño (UNAM) dictó el tema Entre humanos y máquinas: inteligencia artificial y ética en Yo, robot. De la relación entre literatura y filosofía, argumentó que la ficción puede ofrecer una mirada profunda e íntima sobre el ser humano, en tanto, la filosofía aporta rigor para ordenar esas inquietudes.
En su punto de vista la inteligencia artificial no es una herramienta, sino un fenómeno que modifica la manera en que se entiende la realidad. Así, la ciencia ficción puede comprenderse como literatura que anticipó conflictos visibles en la actualidad: la relación entre humanos y robots, la incomodidad frente a las capacidades técnicas de las máquinas y la necesidad de repensar la identidad en un mundo atravesado por nuevas tecnologías.
El maestro Hugo Díaz Rodríguez, académico de la Unidad Iztapalapa, reflexionó sobre el origen de la cultura en el mito y la hermenéutica de René Girard. De conceptos como deseo mimético, violencia fundacional y chivo expiatorio, propuso mirar los mitos, la literatura y los relatos religiosos como formas que ayudan a comprender los conflictos sociales, la formación de comunidad y los mecanismos de exclusión.
Darío Arriaga Heald (UNAM) centró su intervención en la figura del héroe y la exploración espacial con la obra de Julio Verne. Su lectura revisó la construcción del personaje aventurero, asociado con el progreso técnico y la conquista del espacio, pero también abrió una crítica a la idea del ser humano como sujeto excepcional.
Fernando Silva Cañizares (UNAM) abordó El nombre del mundo es bosque, de Ursula K. Le Guin, como una obra que permite pensar la ciencia ficción como espacio crítico y filosófico. Su intervención destacó la capacidad de la narrativa para examinar problemas como colonización, violencia, destrucción ecológica y relaciones de poder.
Juan Marcos Acevedo Torres (UNAM) cerró la mesa con una impresión sobre filosofía y literatura como formas del pensamiento y producción de sentido. Su análisis mostró las diferencias entre el discurso conceptual y el literario, así como los puntos donde ambos se cruzan. A partir de Platón, Dostoievski, Nietzsche, Kierkegaard, Sartre y Camus, sostuvo que la literatura no solo ilustra ideas filosóficas, sino que analiza mediante personajes, conflictos, metáforas y experiencias humanas.

