- México terrorista!
Urbano Barrera
La 4T pasará a la historia como el régimen que convirtió a México en un país terrorista.
A la presidenta Claudia Sheinbaum y al secretario de Seguridad Pública Federal, Omar García Harfuch, les aterra reconocer esta realidad.
Saben que no solo por el ‘cochebomba’ estallado en el municipio Ojocaliente, Zacatecas, somos observados en el mundo.
Este hecho, pone en evidencia a México que aunque oficialmente diga: “se trata de hechos aislados”, “los cárteles no lo hacen como práctica sostenida”, “son Artefactos Explosivos Improvisados ‘no sofisticados’” y que se trata de “explosivos caseros” hay pánico por una clasificación de nación con terrorismo activo.
Contra las negaciones, es un hecho que se vive un ‘narcoterrorismo’ y que a diario se usan instrumentos diversos, entre ellos explosivos, para causar terror en la población.
Además se usan los explosivos para comunicar, amedrentar, confrontar a grupos y organizaciones criminales, pero sobre todo atacar a las autoridades policiales civiles y militares.
Desde el norte del hemisferio la Comunidad de Inteligencia de los Estados Unidos de América señala que aunque las autoridades mexicanas no quisieron transparentar información, al cierre del gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador, se pudo registrar hasta mil 600 eventos sólo en 2024.
La cifra rebaza en mucho los indicadores de los años y sexenios anteriores donde gobernaron partidos como el Revolucionario Institucional (PRI) y Acción Nacional (PAN).
También, en Estados Unidos se ha dado seguimiento puntual a hechos como los registrados en Michoacán, Guanajuato, Jalisco y Tamaulipas.
Entre otros, el caso de Guadalupe y Calvo, Chihuahua, donde criminales atacaron con explosivos lanzados desde drones a militares.
El crimen avanza y perfecciona sus técnicas, pese a que el gobierno mira y reacciona, siempre cuando el problema ya afecta a la población.
El problema va más allá, en Tamaulipas, se han hallado minas sembradas en la tierra en municipios fronterizos.
A los explosivos se llegó luego de una mina volara por los aires una camioneta, en un camino rural de San Fernando, poblado al sur de la frontera con Estados Unidos.
Previo al hecho, el Ejército Mexicano había encontrado y detonado en forma controlada 15, en caminos fronterizos, lo que convierte al Estado en un ‘foco rojo’ de esta modalidad criminal.
Michoacán ha vivido este problema en caminos y campos de las regiones de Tierra Caliente y Sierra Costa donde se colocaron minas, una forma de afectarse entre las organizaciones criminales, pero también de limitar el actuar de las autoridades, particularmente del Ejército Mexicano.
Son habituales, también, drones explosivos en Michoacán, Guerrero y Chihuahua. Ahí, criminales atacaron a militares en Guadalupe y Calvo, en la sierra de Chihuahua, operativo encabezado por el general en Jefe de la 42ª Zona Militar, Jorge Alejandro Gutiérrez.
El ataque dejó tres heridos y se produjo, aparentemente, sin que mediara un enfrentamiento. Los criminales sólo dejaron caer el explosivo sobre el convoy, durante un patrullaje.
Tampoco se habla de que el Ejército Mexicano ha tenido bajas a causa de ataques con explosivos lanzados desde drones por el crimen organizado.
El ex secretario de Defensa, Luis Cresencio Sandoval, no dio cifras exactas sobre el número de bajas sufridas en los ataques que, según dijo, se produjeron sobre todo en el occidente del país.
“En Michoacán es donde hemos tenido algunas agresiones de esta naturaleza y donde nuestro personal ha sufrido lesiones, inclusive han fallecido algunos de nuestros elementos”, reconoció militar.
En agosto de 2023, la Secretaría de la Defensa dijo que un total de 42 soldados, policías y sospechosos habían resultado heridos por Artefactos Explosivos Improvisados en los primeros siete meses y medio de ese año frente a 16 en todo 2022.
En 2023, un oficial de la Guardia Nacional y cuatro policías estatales murieron en dos atentados distintos con coche bomba.
Las autoridades detectaron al menos 260 explosivos lanzados por drones ese año, algo que no se había dado en México antes de 2020. Pero esa cifra podría estar por debajo de la real por que los residentes de algunas partes de Michoacán afirmaron recientemente que hay ataques con bombas desde drones casi a diario.
El problema se agudizó desde mediados del gobierno morenista (4T) del ex presidente Andrés Manuel López Obrador.
Por la entrega del territorio permitida al ‘Cártel Jalisco Nueva Generación’ (CJNG), la cifra llegó a 266 ataques en un semestre, todas ellas entre amenazas, hallazgos, detonaciones y robo de explosivos.
En 2021 (01 de enero-29 de julio) se registraron 158 incidentes, de estos fueron 34 amenazas falsas (21.5 por ciento), cien hallazgos de material (63.3 por ciento) y 24 detonaciones (15.2 por ciento).
El presunto móvil: conflictos entre cárteles de la droga, Grupos de Acción Directa (Anarquismo), conflicto entre particulares, mensajes a la autoridad y, ahora anuncios de conquista de territorios.
Las entidades donde se registraron más casos son: Baja California, Baja California Sur, Campeche, Ciudad de México, Chihuahua, Chiapas, Coahuila, Durango, Estado de México, Guerrero, Guanajuato, Hidalgo, Jalisco, Michoacán, Morelos, Nayarit, Nuevo León, Oaxaca, Puebla, Quintana Roo, Sinaloa, Sonora, Tabasco, Tamaulipas, Tlaxcala, Veracruz y Zacatecas.
De los 266 incidentes 159 fueron hallazgos, 76 amenazas, 30 detonaciones y un robo. Las regiones donde más explosivos se han empleado son el Bajío, área en disputa entre los cárteles de Sinaloa y Jalisco Nueva Generación. Michoacán (14 eventos) 14 por ciento y Guanajuato (13 eventos) 14 por ciento; seguidos de Sonora (13) 13 por ciento y Tamaulipas (11) 11 por ciento.
El Estado de México, 5 eventos, Jalisco 5, Puebla 4, Veracruz 4, Zacatecas 4, Oaxaca 3; Baja California 2; Campeche 2; Ciudad de México 2; Chiapas 2; Chihuahua 2; Coahuila 2, Hidalgo 2, Nayarit 2, Nuevo León 2, Quintana Roo 2, Sinaloa 2, Durango 1 y Tabasco 1.
Los blancos: bancos 4, oficinas de gobierno 2, iglesias 1, domicilio particular 9 y vía pública 8. Lo que dejó 12 víctimas, todos adultos con heridas y un fallecido. Se contabilizaron 70 eventos en vía pública, 22 en domicilios particulares, cinco comercios, un hotel, un aeropuerto y una aduana.
Si todo esto son hechos aislados y acciones reivindicativas entre grupos criminales, que se requiere para que la 4T reconozca el problema. Hay terrorismo, narcoterrismo y terrorismo político. Ya basta de mentiras, la población vive aterrada y por tal seguirán las intervenciones de Estados Unidos. En México las autoridades por su incapacidad siguen abriendo la puerta.


