Alberto Woolrich Ortiz
En pasados, pero recientes días, el segundo piso de la Cuarta Transformación de la Nación nos dio a conocer sobre unos inconstitucionales lineamientos para poder “regular noticias y opiniones” con la nueva Ley de Telecomunicaciones que silencia y/o censura la libertad de expresión en todos los medios de información. Para las togas reflexivas y racionales, ello significa de facto, que se busca el silencio, el veto, la prohibición y crítica a los concesionarios de radio y televisión.
Llegado el caso, esos “lineamientos” que denotan una falta de inteligencia o escasa capacidad mental para implementar esa acción, la que únicamente afecta al Pacto Federal; a futuro es de esperarse que se extienda a los medios de información escritos y, en su caso, hasta las redes sociales a las que tanto le temen. Abstine et sustine.
El monstruoso acontecimiento detonó en el propio seno en la Cámara Nacional de la Industria de la Radio y Televisión, el Colegio Nacional de Abogados Foro de México, A.C., y diversas organizaciones defensoras de los Derechos Humanos, las que con mucha claridad estiman que esa terquedad es un retroceso e involución a épocas de un pasado distante. Por conducto (no podría ser otro), de la Lic. Bertha María Alcalde Lujan, Consejera Jurídica de la Presidenta Constitucional, fueron presentados esos “lineamientos” vinculados a los “Derechos de las Audiencias” insertos en la nueva Ley en Materia de Telecomunicaciones y Radio Difusión.
En ese escenario maquiavélicamente preparado con los aplaudidores de Andrés Manuel López Obrador, diputados y senadores amaestrados, en apoyo a la prepotencia gubernamental, alzó con agresivo tono y justa razón la voz el sr. Lic. Julio Jiménez Martínez, Vicepresidente del Colegio Nacional de Abogados Foro de México, quien con su saber sostiene “ese actuar de la gobernanza pretende imponer una censura en los medios de información, olvidando que en el Pacto Federal se prevé el derecho a la libertad de expresión y que la Cuarta Transformación de la Nación, no puede, ni debe controlar la libertad de expresión para decir la verdad, aunque ésta les duela por su mal operar”.
Tan prestigiado jurista nos recordó que Cicerón dijo: “aquel cuyos oídos están tan cerrados a la verdad que no pueden escucharla de un amigo, puede darse por perdido. Cuius aures veritate clausae sunt, ut ab amico verum audire nequeat, huius salus desesperanda est.
Es cuánto.
Lic. Alberto Woolrich Ortiz.
Presidente de la Academia de Derecho Penal
del Colegio Nacional de Abogados Foro de México, A.C..

