- Las ciudades sede deben fortalecer las acciones preventivas para evitar que organizaciones criminales amplíen sus operaciones en el torneo
El Mundial de Futbol 2026, que tendrá como sedes a México, Estados Unidos y Canadá, podría convertirse en un factor que favorezca a redes de trata de personas y explotación sexual vinculadas al crimen organizado, alertó el investigador y especialista en seguridad pública, doctor Víctor Manuel Sánchez Valdés.
En entrevista con el programa Ser es humano que se transmite por UAM Radio 94.1 FM, emisora de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), el analista explicó que los grandes espectáculos deportivos internacionales suelen generar alzas temporales en la demanda de diversos servicios, entre ellos los sexuales, fenómeno que se ha documentado en competencias como los mundiales de futbol celebrados en Brasil y Sudáfrica, en Juegos Olímpicos y Super Bowls.
Consideró que el principal reto ético y social en el reciente torneo mundialista será la prevención de la captación de víctimas para tráfico sexual, en particular, aquella que afecta a niñas, niños y adolescentes.
“Debemos evitar que la celebración de un acto deportivo de esta magnitud se traduzca en mayores beneficios para las estructuras criminales. La prioridad debe ser proteger a las víctimas y garantizar los derechos de quienes ejercen el trabajo sexual de manera voluntaria”.
El doctor en Políticas Públicas mencionó que este país albergará partidos en Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey, entidades que cuentan con dinámicas distintas en cuanto a la presencia y control territorial de organizaciones del crimen organizado entre las que se han identificado diez vinculadas a corredores de prostitución.
Mientras en Guadalajara existe una influencia predominante del Cártel Jalisco Nueva Generación en diversas zonas identificadas con esta actividad, en Monterrey se registra una competencia más limitada entre grupos criminales. En contraste, la capital de esta nación es un escenario más fragmentado, con la participación de distintos núcleos ilícitos en corredores específicos, detalló.
El académico señaló que una de las principales preocupaciones es la posibilidad de que circuitos delincuenciales nacionales y trasnacionales aprovechen la llegada masiva de visitantes para incrementar sus operaciones, entre ellas el desarrollo de infraestructuras delictivas que captan mujeres a través de engaños en diversos países de América Latina, para luego obligarlas a ejercer la prostitución en territorio mexicano.
Otro de los efectos esperados es el incremento generalizado de precios en las ciudades sede que se traduce en el aumento en tarifas hoteleras, transporte, alimentos y servicios que impactan en los mercados relacionados con el ejercicio sexual lucrativo.
“Existe el riesgo de que las organizaciones criminales aumenten los cobros de derecho de piso y absorban una parte importante de esos ingresos extraordinarios”, indicó el doctor Sánchez Valdés.
Respecto a las experiencias globales que podrían servir de referencia para este territorio, Sánchez Valdés destacó a Brasil 2014 como referente, donde algunas autoridades implementaron planes de acompañamiento institucional dirigidas a población dedicada al trabajo sexual como campañas informativas y acciones preventivas orientadas a reducir peligros de violencia y explotación.
Asimismo, reconoció iniciativas recientes como la de ONU México llamada Un día sin trata para sensibilizar al sector hotelero, plataformas de transporte y entidades financieras para denunciar casos sospechosos.
Sin embargo, consideró que las medidas llevadas a cabo son insuficientes y no se observa una estrategia integral que incluya coordinación entre dependencias, organizaciones de la sociedad civil y colectivos que defienden los derechos de las trabajadoras sexuales.


