- En México, millones de hogares dependen del trabajo de cuidado, que, aunque esencial para la vida social y económica, sigue siendo asumido principalmente por mujeres, que dedican 40 horas semanales a esta tarea, sin retribución económica.
En México existen 30.3 millones de hogares, donde al menos una persona requiere asistencia o cuidados, lo que equivale al 78.1 % de los hogares en el país (INEGI).
Esta realidad resalta la magnitud y relevancia de las tareas de cuidado en la vida cotidiana de millones de familias, y reafirma el rol de la economía del cuidado en el país como pilar fundamental del funcionamiento social y económico, aunque históricamente invisibilizada y sin reconocimiento formal.
Es todavía más significativo que este trabajo, esencial para el bienestar familiar y social, recaiga principalmente sobre las mujeres, lo que también evidencia la desigualdad en la distribución de responsabilidades según el género.
De acuerdo con datos del INEGI, en total, 28.4 millones de personas en el país se identifican como cuidadores. De ellas, 21.7 millones son mujeres, lo que representa el 76.4 % del total, mientras que los hombres suman 6.7 millones, equivalentes al 23.6 %.
Si se observa únicamente a quienes brindan cuidados dentro de su propio hogar, la diferencia de género es aún más marcada: el 40.9 % de las mujeres participa en estas tareas, frente al 14.2 % de los hombres.
Estas tareas, no solo carecen de retribución económica, sino que además reflejan una profunda desigualdad en términos de tiempo: mientras los hombres dedican en promedio 16 horas semanales al trabajo doméstico y de cuidados no remunerado, las mujeres invierten 40 horas en las mismas labores.
«La injusta distribución del cuidado sigue tratándose como un problema individual, cuando en realidad es un asunto colectivo. Los padres, la sociedad, las empresas y las instituciones deben asumir su parte para redistribuir el cuidado. Solo así las mujeres podremos vivir vidas más plenas y acceder a las mismas oportunidades que quienes no cargan con la expectativa de cuidar abnegadamente», explicó Georgia Rothe, coordinadora de Género, Diversidad, Equidad e Inclusión de Pro Mujer.
Esta revisión es imprescindible, especialmente si se considera que el trabajo no remunerado en labores domésticas y de cuidado representa un valor económico considerable para el país.
Según una estimación del INEGI en 2023, este valor alcanzó los 8.4 billones de pesos (aproximadamente 430 mil millones de dólares), lo que equivale al 26.3% del Producto Interno Bruto (PIB) nacional. Si se midiera como una industria, su impacto en la economía mexicana sería significativo. De ese total, el 71.5% provino de mujeres, mientras que el 28.5% correspondió a hombres.
La carga desproporcionada que asumen las mujeres en las tareas de cuidado dentro del hogar limita de manera significativa su participación en el mercado laboral remunerado y contribuye a perpetuar desigualdades económicas y sociales. De hecho, 9 de cada 10 personas que dejan su empleo para dedicarse al cuidado son mujeres.
“El trabajo de cuidado es fundamental para el sostenimiento de la vida social y económica. Sin embargo, continúa sin recibir el reconocimiento ni la valoración necesaria. Es esencial visibilizar esta realidad y replantear cómo construir acuerdos políticos, laborales, familiares y comunitarios que, además de promover una distribución más justa y equitativa de estas responsabilidades, impulsen el reconocimiento económico de estas tareas”, explicó la especialista.
Esta y otras temáticas relacionadas con igualdad de género, desarrollo económico e inversión en mujeres formarán parte de la discusión del Foro GLI 2025, que se realizará en la Ciudad de México del 10 al 12 de junio.
Sobre Pro Mujer:
Pro Mujer es una organización con más de 35 años de trayectoria, líder en el avance hacia la igualdad de género en América Latina.
A través de un modelo holístico e integral que brinda servicios y herramientas de inclusión financiera y digital, salud y capacitación a las mujeres de la región, busca mejorar su calidad de vida, y transformarlas en agentes de cambio de sus realidades alcanzando su máximo potencial.
Pro Mujer es pionera en fomentar y concientizar acerca de la Inversión con Enfoque de Género como un mecanismo efectivo para combatir la desigualdad que afecta a las mujeres e impulsar la productividad de las compañías en América Latina. El trabajo de Pro Mujer está estrechamente alineado con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU y ofrece resultados tangibles en ocho ODS: 1, 3, 4, 5, 8, 10, 11 y 16.

