- El CENCROPAM interviene obras de José Clemente Orozco, Ramón Alva de la Canal y Fernando Leal
- Los trabajos recuperan luminosidad, estabilizar zonas con deterioro y preservar al conjunto, fundamental del muralismo mexicano
La Secretaría de Cultura del Gobierno de México y el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL), a través del Centro Nacional de Conservación y Registro del Patrimonio Artístico Mueble (CENCROPAM), realizan trabajos de conservación en 33 obras murales de José Clemente Orozco, Ramón Alva de la Canal y Fernando Leal, ubicadas en el Antiguo Colegio de San Ildefonso, en coordinación con la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
“El muralismo mexicano es memoria pública y una expresión fundamental de nuestra identidad cultural. La intervención de estas 33 obras articula el conocimiento especializado del INBAL y la UNAM para proteger un patrimonio que pertenece a la nación y mantener vigente su diálogo con la sociedad”, destacó la secretaria de Cultura del Gobierno de México, Claudia Curiel de Icaza.
Las labores comenzaron el 11 de agosto y se prevé concluyan el 25 de septiembre de 2026. Participan 12 especialistas del Taller de Pintura Mural del CENCROPAM, como parte de las acciones de conservación preventiva que se realizan en el recinto.
La intervención fue solicitada por la Dirección General del Patrimonio Universitario de la UNAM, en el contexto de la exposición UNAM: 475 años de concebir futuros, que se presenta en el Colegio de San Ildefonso. Los trabajos se concentran en la limpieza mecánica de las superficies, la estabilización de zonas con deterioro y la reintegración cromática, de acuerdo con las necesidades de cada obra.
En el Patio Grande se intervienen 23 murales de José Clemente Orozco, realizados entre 1923 y 1926 y distribuidos en tres niveles. Entre los que se encuentran El banquete de los ricos, La trinchera, La ley y la justicia, La libertad, Los aristócratas, Mujeres, La familia y Fraternidad revolucionaria.
También se trabaja en El desembarco de los españoles y la cruz plantada en tierras nuevas, de Ramón Alva de la Canal, ubicado en el vestíbulo de ingreso norte, así como en los nueve paneles de la serie Epopeya Bolivariana, de Fernando Leal, ubicados en el vestíbulo del Anfiteatro Simón Bolívar.
La restauradora del Taller de Pintura Mural del CENCROPAM y coordinadora del proyecto en sitio, Abril Andrea Flores García, explica que la acumulación de polvo y otros depósitos en El desembarco de los españoles y la cruz plantada en tierras nuevas había disminuido la luminosidad de la obra y dificultado su lectura. La limpieza permitió recuperar parte de la intensidad cromática y hacer nuevamente visibles diversos elementos de la composición.
Antes de intervenir cada obra, los especialistas realizan un diagnóstico de sus condiciones de conservación para identificar grietas, fisuras, oquedades y separaciones entre estratos. En el caso del mural de Alva de la Canal, fue necesario consolidar una zona mediante la inyección de materiales compatibles con el original, para de manera posterior reintegrar la cromática.
La intervención también considera las particularidades técnicas de cada artista. De acuerdo con Flores García, los murales de Fernando Leal presentan una textura más rugosa, mientras que los de Orozco tienen un acabado más pulido. Dichas características determinan los procedimientos de conservación que se aplican en cada caso.
El responsable del Taller de Pintura Mural del CENCROPAM, Jacobo García Cruz, señala que el objetivo es “tratar de que la obra se reconozca como la dejó el autor”, sin alterar sus características ni su propuesta.
En los murales de Orozco, la limpieza permitirá recuperar luminosidad e intensidad cromática. Cuando es necesario realizar resanes, la reintegración se lleva a cabo mediante procedimientos que permiten diferenciar la intervención contemporánea del original: a distancia se integra visualmente y, de cerca, puede identificarse el trabajo realizado por los especialistas.
El diagnóstico también permitió detectar una separación de estratos en José San Martín, uno de los nueve paneles de la Epopeya Bolivariana, de Fernando Leal. Aunque el conjunto se encuentra en un área cerrada y presenta buenas condiciones generales de conservación, la revisión detallada permitió identificar la alteración y realizar la consolidación correspondiente.
Para Abril Flores García, participar en la conservación de dichas obras del patrimonio representa “un honor y una gran responsabilidad”, al contribuir a que las nuevas generaciones puedan acercarse a ellas, apreciarlas y reconocerlas como parte de la historia y el patrimonio artístico de México.
De manera posterior, se dará seguimiento de las condiciones del inmueble y de las superficies, con el propósito de identificar oportunamente posibles efectos derivados de asentamientos o movimientos estructurales.


