El drag como camino de autoconocimiento y creación colectiva

Cultura

El libro Divine Drag Workbook es una propuesta creativa impulsada por Yina Yang (Erick T. R.), artista escénico y pedagogo, junto a Michelle Hada (Andrew Flatgard), performer, gestor cultural y director creativo, se presentó en la Casa Rafael Galván de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).

Los escritores de este texto, dedicado a la enseñanza del arte transformista como una herramienta de autodescubrimiento, empoderamiento y exploración identitaria, indicaron que a partir de una iniciativa que articula formación artística, reflexión crítica y acompañamiento comunitario, se consolida como un campo donde el cuerpo, la memoria y la imaginación se convierten en territorios de aprendizaje y resistencia.

Lejos de limitarse a la dimensión escénica, el proyecto propone una formación sensible que vincula vivencia personal y juicio reflexivo.

La presentación estuvo a cargo de Maricruz Gómez López, psicóloga y especialista en estudios de género de la Unidad Xochimilco, quien explicó la circunstancia en la que surge la obra y la vinculó con debates actuales sobre la corporeidad, identidad y la pedagogía.

Destacó que el diseño no es ajeno a la vida universitaria, pues sus fundadores han desarrollado actividades y colaboraciones en esa misma sede, donde el enfoque interdisciplinario dialoga con sugerencias que cruzan lo ingenioso y el análisis social.

Los autores comentaron en entrevista que la pieza  expone ejercicios para construir una interpretación auténtica, ya que el proceso va más allá del personaje. “Creemos que a través de ella la creación empodera y sana”.

El camino es cíclico, puede comenzar con un look, una referencia estética o una intuición, pero su centro es siempre la inspección interior. Así, la caracterización combina elementos autobiográficos y ficción performática; puede partir de andanzas propias o inventar una figura que, aun siendo imaginaria, condensa deseos, memorias y posibilidades de rasgos propios, agregaron.

En el entorno latinoamericano, sostuvieron, esta práctica sigue siendo un acto de fortaleza nacido desde lo underground, con una magnitud comunitaria y política que no se opone a su potencia innovadora. “Se pueden combinar ambas para expresar cualquier tipo de mensaje” y defendieron su potencial pedagógico dentro de espacios universitarios como la UAM.

La población, en especial la LGBTTTIQA+, funciona como sostén y laboratorio colectivo; sin embargo, el travestismo va más allá de etiquetas y se convierte en un recurso de autoconocimiento abierto a cualquier persona interesada en explorar su expresión. Talleres, clases y presentaciones públicas forman parte de esta estrategia de atención y visibilización.

Frente a la presión de la armonía algorítmica en redes sociales, reconocieron su utilidad para conectar con audiencias amplias, aunque advirtieron la importancia de mantener la relevancia humana y un método palpable. En un contexto marcado por la digitalización, apostaron por recuperar el encuentro directo, trabajo comunal y la práctica compartida como ejes fundamentales de su oficio.