- Sinaloa acumula 3,172 homicidios, 4,125 desaparecidos y 174 niñas y niños asesinados durante dos años de narcoguerra.
- Señala un impacto económico de 170 mil millones de pesos, con 54 mil empleos perdidos y 7 mil negocios cerrados.
La senadora Paloma Sánchez Ramos del Partido Revolucionario Institucional, cuestionó el discurso del gobierno de Morena sobre una supuesta disminución de la violencia y sostuvo que existe una realidad distinta en Sinaloa, estado que esta semana cumple dos años de narcoguerra, con 730 días de violencia, dolor y desesperación para miles de familias. Señaló que durante este periodo las familias sinaloenses han enfrentado asesinatos y desapariciones; niñas, niños y jóvenes han tenido que aprender a protegerse de las balas.
La senadora sinaloense presentó cifras que, afirmó, muestran el saldo de esta crisis: 3 mil 172 homicidios, 4 mil 125 personas desaparecidas, 174 niñas y niños menores de edad asesinados, 344 menores desaparecidos y alrededor de 3 mil familias desplazadas. A ello agregó el robo de 12 mil 426 vehículos, pérdidas económicas por 170 mil millones de pesos, 54 mil sinaloenses que perdieron su empleo y 7 mil negocios cerrados.
La legisladora acusó que el gobierno de Morena pretende negar la crisis diciendo que todo está bien. Sostuvo que ningún dato puede ocultar a las víctimas ni el sufrimiento de sus familias. Afirmó que en Sinaloa persiste la violencia, la ingobernabilidad, el incumplimiento de la ley y las violaciones a los derechos humanos mientras las calles, carreteras y comunidades están tomadas por los criminales.
La senadora denunció que Rubén Rocha Moya hizo lo que quiso con Sinaloa porque Morena se lo permitió y acusó al senador Enrique Inzunza de llevar todos los acuerdos con el crimen organizado desde que era Secretario de Gobierno del estado y destacó que Morena le entregó las secretarías de seguridad, de finanzas y la fiscalía al crimen organizado.
Ante ello, la priista confrontó directamente a Enrique Inzunza. Le dijo que no era ninguna víctima, que no podía hablar de honorabilidad mientras él, con su presencia, está manchando al Senado de la República, mientras se esconde protegido por el fuero. Al terminar su intervención, la senadora sinaloense se acercó al escaño del Senador Inzunza para entregarle las carpetas de homicidios, de personas desaparecidas, ataques armados, vehículos robados, las infancias y juventudes víctimas de violencia y los efectos de la crisis económica que persiste en el estado. Finalizó encarando al Senador diciéndole “Necesita ver los datos del pueblo de Sinaloa”.


