CNE de Honduras tiene la obligación legal y constitucional de revisar todas y cada una de las actas con inconsistencias y así como aquellas impugnadas por los partidos

Internacional
  • Forzar una declaratoria generaría mayor tensión política y social en Honduras y la región, alerta.
  • 2025 puede recrear escenarios más peligrosos que en 2009, escenarios que con la debida responsabilidad se deben imperiosamente evitar.

La Misión de Observación Electoral Internacional en Honduras de la Conferencia Permanente de Partidos Políticos de América Latina y el Caribe (Copppal) hizo un enérgico llamado al Consejo Nacional Electoral que preside Ana Paola Hall, para que en el marco de la Ley Electoral y de la Constitución de la República, se lleve a cabo el escrutinio total de las actas con inconsistencias así como aquellas que han sido impugnadas por los partidos políticos, lo cual redundará de manera invariable a generar la legitimidad perdida por todos los desaciertos que el CNE, único responsable de organizar la elección, ha venido cometiendo antes, durante y posterior a las elecciones generales celebradas el pasado 30 de noviembre, lo que ha provocado una gran tensión política y social en Honduras.

La Misión de Observación de la COPPPAL alertó a los 75 partidos políticos de 30 países que la integran, asi como a los gobiernos de la región de América Latina y el Caribe, a la ONU, OEA y Unión Europea, sobre los riesgos a la gobernabilidad de Honduras que implicaría forzar una declaratoria de la elección, sin antes haber desahogado las actas con inconsistencias y las impugnaciones de los partidos políticos, garantizadas en la ley. “Una declaratoria que no cumpla con lo mandatado en la Constitución de la República, sería un albazo al proceso electoral que, en lugar de generar certidumbre y tranquilidad al proceso electoral, provocaría mayor inestabilidad política, económica y social en Honduras y metería mayor presión a la región Centroamérica, por lo que hacemos un llamado al CNE a actuar con responsabilidad y en el marco de la ley, para no conducir a Honduras por escenarios que en el tiempo serían más graves que en el 2009.”

“Un madruguete de algunos integrantes del CNE declarando un ganador sin contar los votos emitidos por los hondureños, no solo violentaría el Estado de derecho, sino también la voluntad del pueblo hondureño expresada en las urnas, acciones que podrían ser constitutivas de delitos y de quejas recurrentes en organismos internacionales por parte de los agraviados.”

La Misión de la Copppal recordó que en tiempo y forma entregó al CNE una auditoría completa que revelaba la vulnerabilidad del Sistema de Trasmision de Resultados, mismo que fue realizado por especialistas en ciberseguridad y se entregó a la OEA y a la Unión Europea, pero el órgano electoral no hizo nada para solventar las recomendaciones y es hoy quien tiene metido a Honduras en una crisis de dimensiones mayores a la electoral.