- Muchos materiales resguardados contienen información útil para comprender procesos históricos, culturales y sociales
Pachuca de Soto, Hidalgo. – Además de su valor sentimental, los archivos familiares pueden convertirse en fuentes históricas de gran relevancia, pues fotografías, cartas y documentos conservados en los hogares permiten conocer cambios sociales, tradiciones y acontecimientos que forman parte de la memoria colectiva.
Así lo señaló Agueda Venegas de la Torre, profesora investigadora del Área Académica de Derecho y Jurisprudencia de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH), quien destacó que muchos materiales resguardados por las familias contienen información útil para comprender procesos históricos, culturales y sociales.
Explicó que las fotografías suelen ser uno de los elementos más comunes dentro de los archivos personales y familiares. En ellas pueden encontrarse registros de fiestas patronales, obras comunitarias, migraciones y otros acontecimientos que, con el paso del tiempo, adquieren valor histórico.
Como ejemplo, mencionó que como parte de las tareas que asigna a sus estudiantes, al analizar fotografías familiares uno de ellos encontró registros del embalsamamiento de un personaje de la Revolución Mexicana, lo que evidenció cómo contribuyen a hechos históricos relevantes.
Para su conservación, recomendó proteger fotografías, cartas y documentos con papel china, ya que ayuda a reducir el deterioro causado por la acidez de los materiales y el paso de los años. En el caso de las cartas, sugirió guardarlas de manera individual y extendidas para evitar que los dobleces provoquen rupturas.
Asimismo, indicó que los archivos deben almacenarse en cajas de cartón y mantenerse en lugares secos, alejados de la humedad y de la luz solar directa, factores que aceleran la pérdida de color en fotografías y la degradación de tintas y papeles.
Destacó la importancia de digitalizar fotografías y documentos, así como grabar testimonios de personas mayores de la familia para recuperar historias, recuerdos, recetas y datos sobre sus antepasados, para contribuir a preservar la memoria familiar.
Finalmente, subrayó que la digitalización facilita la conservación y difusión de estos materiales, además de que permite que las familias contribuyan al conocimiento histórico de sus comunidades, al poner a disposición testimonios que ayudan a comprender mejor el pasado y fortalecer la identidad colectiva.


