Teatro del Pueblo celebra 91 años de comunidad, tradición, arte y cultura

Cultura
  • La celebración se llevó a cabo con un espectáculo que mezcló baile, música, teatro y cabaret burlesque, al cual asistieron personas de todas las edades y fue un recordatorio de que realmente es el teatro del pueblo
  • Además, la presentación estuvo dedicada a los organilleros de la Ciudad de México, pues se entregó un expediente técnico para el proceso de declaración de patrimonio cultural a este oficio tradicional

Ubicado en el corazón de la Ciudad de México, el Teatro del Pueblo, recinto distintivo de la Secretaría de Cultura capitalina, celebra 91 años de hacer historia, impulsar el disfrute de las artes escénicas y abrir sus puertas al talento mexicano y extranjero. Para festejar como se debe, este domingo 23 de noviembre La pícara pandilla presentó la Nueva Revista Mexicana, un espectáculo que integra diversas disciplinas como música, cabaret burlesque, comedia, teatro y organilleros.

Al evento asistieron Julia Cabrera Solís, directora del Sistema de Teatros de la Ciudad de México; Mariana Gómez Godoy, directora general de Patrimonio Histórico, Artístico y Cultural; y Carlos Cervantes Godoy, coordinador general de la Autoridad del Centro Histórico, quienes aplaudieron el aniversario del teatro, disfrutaron de la puesta en escena e invitaron a la ciudadanía a seguir asistiendo a ver todas las propuestas escénicas que ofrece el lugar.

“El teatro estuvo muchos años cerrado, pero gracias a la iniciativa de la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México y a la dirección de Patrimonio que vela por la arquitectura de estos inmuebles históricos, junto a la Autoridad del Centro Histórico y al equipo maravilloso del recinto, es que tenemos otra vez las puertas abiertas desde hace ya un par de años. Se llama el Teatro del Pueblo, así que necesitamos al Pueblo (…) Esperamos seguir viéndolos por aquí”, expresó Cabrera Solís.

Esta función en particular estuvo dedicada a los organilleros de la Ciudad de México, pues fue una oportunidad para que la Unión de Organilleros del Distrito Federal y la República Mexicana entregó un expediente técnico para el proceso de declaración de patrimonio cultural al oficio tradicional de organillero en la Ciudad de México, por lo que estuvieron presentes Luis Román Dichi Lara, secretario general de la organización, así como Víctor Miguel Maya de la Corporación de Organilleros de México A.C.

“El Centro Histórico es un mundo completo y también un punto económico y cultural importante. Hay algo que siempre escuchamos cuando vamos caminando y es esta música de los organilleros que siempre está presente”, dijo Gómez Godoy.

Por su parte, Cervantes declaró que se busca llenar cada plaza, cada calle y cada espacio público del Centro Histórico con arte, cultura y música. También mencionó que es importante apoyar y resguardar un sector tan importante como el de los organilleros, pues es una actividad fundamental en el país completo y siguen manteniendo vivas las tradiciones de la ciudad.

Fue un 24 de noviembre de 1934 cuando el recinto abrió sus puertas por primera vez, bajo el nombre de Teatro Cívico Álvaro Obregón. Su arquitectura posrevolucionaria junto a una mezcla de estilos que van del neocolonial al art déco, lo hacen muy atractivo para las personas que lo llegan a visitar. El Teatro del Pueblo pertenece al Sistema de Teatros de la Ciudad de México, encabezado por Julia Cabrera Solís.

“La pícara pandilla”, compuesta por Brissia Yeber, Jessie Garibay y Luis Esteban Galicia, fue la encargada de dirigir el show e interactuar con la audiencia en todo momento. Desde los primeros momentos, la música, las máscaras, el baile y los organilleros se hicieron presentes para darle una calurosa bienvenida a la audiencia. De inmediato se creó una mágica conexión con las artes escénicas y se anunció la tercera llamada para abrir el telón.

Para comenzar la obra, “La pícara pandilla” compartió datos curiosos sobre el recinto, en particular de su decoración y arquitectura; además, mencionaron que el mercado Abelardo L. Rodríguez también se encuentra de manteles largos festejando su aniversario.

“El recinto abrió sus puertas un 24 de noviembre (mañana exactamente) como el Teatro Cívico Álvaro Obregón (…) La decoración no son dibujitos, son murales que fueron diseñados por Juan Campos W”, explicó uno de los actores.

La puesta en escena abordó temas como la violencia de género, el machismo, el papel de las mujeres en la sociedad e incluso hubo chistes sobre situaciones sociales y políticas contemporáneas. El público participó de manera activa en diversas ocasiones: contestando, compartiendo sus opiniones e incluso bailando junto al cuerpo de baile.

Pájaro carpintero, Amista Music, Moisés Cerón, la Draga Matronna X y el cuerpo de baile Exótica de la Academia de Burlesque, fueron quienes hicieron posible la magia de esta presentación con su talento inigualable.

La función terminó entre aplausos ensordecedores y una felicidad colectiva que llenó cada rincón del recinto. La audiencia de pie celebró el talento, mientras que las y los artistas en escena sonreían emocionados. Definitivamente fue un cierre vibrante y lleno de energía.

De esta forma, el aniversario 91 del Teatro del Pueblo no fue solo una fecha importante para el calendario cultural, sino una celebración viva de su historia y de la comunidad que lo sostiene. Lo que se vivió fue un recordatorio de que el recinto sigue latiendo con la misma fuerza que cuando se inauguró y sigue uniendo a generaciones por medio del arte. Seguramente su mejor acto aún está por venir.

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