- Sara Correia pertenece a una generación que lleva una tradición de casi dos siglos hacia nuevos territorios sonoros sin renunciar a sus raíces
- Pop, rap, hip hop y otras influencias conviven en su música con la guitarra portuguesa y una forma de cantar esencialmente fadista
- Sara Correia encabezará el Festival Internacional de Fado 2026, el 26 de noviembre en la Ciudad de México y el 28 de noviembre en Cancún
“El fado ofrece la posibilidad de mezclarse con otras músicas porque es un género muy rico”, afirma Sara Correia, una de las grandes voces del fado contemporáneo y parte de una generación que lleva una tradición de casi dos siglos hacia nuevos territorios sonoros sin renunciar a sus raíces. La cantante portuguesa encabezará el Festival Internacional de Fado 2026, el 26 de noviembre en la Ciudad de México y el 28 de noviembre en Cancún, con una propuesta en la que el pop, el rap y el hip hop pueden dialogar con la guitarra portuguesa sin que el fado deje de ser fado.
Sara lo resume de una manera sencilla: “Yo no sé cantar de otra manera”. Puede acercarse a distintos géneros, explica, pero en su voz permanece una matriz y una manera de decir las palabras que son fadistas. Esa libertad no implica romper con la tradición.
Para Sara Correia, el fado tradicional conserva sus propias reglas y una formación instrumental que respeta: guitarra portuguesa, guitarra clásica y bajo acústico. La experimentación comienza cuando, a partir de esa raíz, incorpora otras sonoridades y encuentra nuevas maneras de contar su tiempo. “Tengo 32 años, soy de este tiempo y mi fado también lo es”, explicó durante uno de sus conciertos en Lisboa. Su propuesta busca precisamente ese encuentro entre lo antiguo y lo actual.
Su trayectoria permite seguir esa transformación. En su primer álbum, Sara Correia, eligió una aproximación profundamente vinculada con el fado tradicional. En Do Coração comenzó a abrir el género hacia otras sonoridades. Con Liberdade, esa búsqueda adquirió mayor libertad e incorporó influencias que van del pop y el hip hop a otras músicas que formaron parte de su vida en Chelas. Su nuevo álbum, Tempestade, lleva esa exploración un paso más allá. La guitarra portuguesa permanece, pero comparte espacio con cuerdas, bajo, batería y arreglos que amplían el paisaje musical. El propósito no es abandonar el fado, sino explorar hasta dónde puede llegar. “No deja de ser fado”, sostiene Sara Correia. Para ella, incorporar otros lenguajes enriquece su música.
El fado ha sobrevivido precisamente porque ha pasado de una generación a otra. Han cambiado las ciudades, los escenarios, los públicos y las formas de escuchar música. También quienes lo cantan. Sara Correia forma parte de esa nueva generación. Creció escuchando fado, cantó durante años en las casas donde se conserva su tradición y, al mismo tiempo, se formó rodeada por otros sonidos en Chelas, el barrio lisboeta donde nació y creció. Por eso no entiende la renovación como una amenaza a sus raíces.
Ese diálogo entre memoria y presente será uno de los ejes del Festival Internacional de Fado 2026, dedicado este año a El Fado y los Barrios. Sara Correia se presentará el 26 de noviembre en el Teatro de la Ciudad Esperanza Iris, en la Ciudad de México, y el 28 de noviembre en el Teatro de la Ciudad de Cancún, acompañada por Ângelo Freire, en la guitarra portuguesa; Diogo Clemente, en la guitarra clásica, y Frederico Gato, en el bajo acústico. En ambas ciudades, el Festival complementará los conciertos con la conferencia La Calle y el Fado, la proyección del documental Do Bairro y la exposición El Fado y los Barrios.
Casi dos siglos después de que comenzara a escucharse en las calles y barrios de Lisboa, el fado sigue transformándose. Cambian los escenarios, los instrumentos y los sonidos. La raíz permanece. Así, puede cambiar el sonido, pero la matriz sigue siendo fado.



