Javier Divany Bárcenas
A nueve meses de que Sinaloa se encuentra bajo el fuego del crimen organizado, donde los homicidios, secuestros, desapariciones, robo de autos mantienen en el terror a los habitantes, para el gobernador Rubén Rocha Moya, las cifras alarmantes que publica la prensa, solo son exageraciones.
Así lo señaló la senadora de Sinaloa por el PRI, Paloma Sánchez Ramos, quien expresó que “es inaceptable que nueve meses después, Morena y el gobernador Rocha Moya permitan que la violencia, el terror, la impunidad y la injusticia se normalicen, porque en Sinaloa lo inaceptable no es solo la violencia, es la indiferencia de quienes prometieron gobernar con justicia y hoy callan ante el miedo”.
Paloma Ramos lamentó la indiferencia con que gobierna el morenista, pero lo peor del caso es que ya ni le interesa resolver el problema, porque tanto Rubén como Claudia Sheinbaum están rebasados por las dos bandas rivales que se disputan el territorio, “los chapitos” y “los mayitos”.
La senadora dijo que ni la presencia del secretario de Seguridad Ciudadana, Omar García Harfush, con todo y la Sedena, la Marina y Guardia Nacional, pudieron poner en paz al estado, porque el gobierno federal está superado.
Tras nueve meses de violencia e inseguridad en Sinaloa, la narcoguerra que se vive en el estado no solo ha acabado con la paz y la tranquilidad de los ciudadanos, también la economía se ha visto afectada con pérdidas de hasta 30 mil millones de pesos, aseguró la senadora del Grupo Parlamentario del PRI Paloma Sánchez Ramos.
Dijo que desde el pasado 9 de septiembre se han registrado al menos mil 469 muertes, un promedio de 5 homicidios diarios; además hay mil 559 personas desaparecidas, 43 menores de edad asesinados; más de 5 mil vehículos robados y 34 policías asesinados.
Añadió que en este periodo se han perdido más de 25 mil empleos, situación que ha sumergido a la entidad en un clima de inseguridad y violencia, mientras el gobierno morenista que encabeza Rubén Rocha Moya sigue minimizando la situación, descalificando a quienes señalan las pérdidas, diciendo que son unos exagerados.

