- El Aldo Leopold Award destaca sus aportaciones al estudio y protección de mamíferos
- La investigación debe orientar políticas públicas frente a la pérdida de biodiversidad: José Fernando González Maya
La investigación científica que contribuye a proteger mamíferos y orientar políticas de conservación en distintos países de América Latina llevó al doctor José Fernando González Maya, profesor investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), a recibir el Aldo Leopold Award, uno de los máximos reconocimientos internacionales en este campo.
Fundada en 1919, la American Society of Mammalogists (ASM) es una de las organizaciones científicas de mayor relevancia dedicadas al análisis de estas especies, la cual congrega a especialistas de numerosas naciones.
El galardón, creado en honor del naturalista estadounidense Aldo Leopold, pionero de la ética ambiental moderna, distingue trayectorias cuyo estudio trasciende el ámbito docente para influir de forma directa en el cuidado de la fauna y los ecosistemas. Entre las personas reconocidas figuran académicos que han marcado el desarrollo de la biología de la preservación a escala internacional.
“Es uno de los mayores premios que he recibido por mi labor. Valida muchos años de exploración, gestión y resguardo de mamíferos en distintas regiones del continente”, manifestó en entrevista González Maya, jefe del Área Académica en Biología de la Conservación del Departamento de Ciencias Ambientales de la División de Ciencias Biológicas y de la Salud de la Unidad Lerma.
Explicó que la distinción reconoce una forma de generar conocimiento que no se limita a producir publicaciones, sino que busca incidir en las políticas públicas, el manejo del territorio y la toma de decisiones.
Entre las iniciativas que han distinguido su trayectoría destaca el impulso de la certificación Jaguar Friendly, un modelo que promueve la coexistencia entre la protección del jaguar y las actividades productivas en fincas cafetaleras y cacaoteras, y demuestra que la conservación de la fauna puede ir de la mano con el desarrollo económico de las comunidades.
“La investigación debe permear la adopción de acciones. No basta con documentar la crisis de la riqueza natural; debemos ofrecer información útil para revertir esos procesos y mejorar la gestión de la biodiversidad”, aseguró.
Durante el diálogo, el docente advirtió que la pérdida del patrimonio biológico constituye uno de los mayores desafíos para la humanidad y que el saber debe ocupar un lugar central en las respuestas frente al cambio climático y la transformación de los entornos naturales.
A su juicio, ambos fenómenos guardan un vínculo estrecho y requieren soluciones sustentadas en saber especializado, así como en la cooperación entre universidades, gobiernos, organizaciones sociales y ciudadanía.
“La ciencia debe ser la brújula que determine hacia dónde debemos dirigir nuestras estrategias. Nos permite tomar mejores determinaciones y fortalecer la capacidad de adaptación y resiliencia de los hábitats “, enfatizó.
Más que un punto de llegada, González Maya considera que la distinción significa un incentivo para continuar con proyectos con impacto más allá de los laboratorios. Su propósito, concluyó, es formar nuevas generaciones de expertos y aportar evidencia que contribuya a salvaguardar la riqueza natural con intervenciones fundamentadas en la mejor información disponible.


