Javier Divany Bárcenas
El grupo parlamentario del Partido del Trabajo (PT), denunció regresión en la reforma a la Ley Federal de Derechos de Autor frente a la Inteligencia Artificial (IA), toda vez que debe considerarse, entre otros casos, que “la voz no es un insumo industrial, es la extensión de la personalidad humana y como tal es un derecho humano inalienable”.
En conferencia de prensa, el coordinador de los diputados del PT, Reginaldo Sandoval, reiteró su respaldo a la iniciativa enviada por la titular del Ejecutivo, para reformar la Ley Federal de Derechos Autor y la Ley Federal de trabajo, para fortalecer la protección de los derechos de artistas, autores e intérpretes frente a la Inteligencia Artificial.
De la misma forma, denunció un intento de regresión en el dictamen que se discutirá en el Pleno el próximo martes 7 de abril de 2026, pues insistió que en apoyo a las demandas de este sector la fracción petista presentará reservas con el objetivo de corregir el contenido del documento.
Al respecto, dijo, si bien el avance tecnológico es inevitable, éste debe ir acompañado de justicia social y económica, por lo que destacó que, el Partido del Trabajo, no dejará indefenso a este sector, frente a las transnacionales.
“Siempre atrás de cualquier Inteligencia Artificial está la actividad humana y esa no la podemos borrar y simplemente aprovechando su creatividad, su voz, su pensamiento, su creación y simplemente sacarle el provecho y compartir”, mencionó.
Por su parte, Magdalena Núñez Monreal del PT, subrayó que la reforma enviada por la Presidenta, Claudia Sheinbaum Pardo, responde a una realidad urgente, ya que las nuevas tecnologías son capaces de imitar voces, clonar estilos y reproducir interpretaciones, sin el consentimiento de los creadores.
En ese sentido, la parlamentaria del PT aseguró que, el dictamen que se circuló para discusión el próximo 7 de abril de 2026, es regresivo, ya que eliminó todo avance previamente consensuado con el sector artístico.
Además, advirtió, estos cambios se deben a los grandes intereses económicos, vinculados a empresas internacionales, por lo que no se puede permitir que la creatividad de nuestros artistas siga siendo explotada sin retribución justa.
“La voz no es un insumo industrial, es la extensión de la personalidad humana y como tal es un derecho humano inalienable. Por ello, hay que hablar con claridad sobre lo que ha venido ocurriendo en el mercado: durante años, grandes disqueras y empresas tecnológicas han navegado en la ambigüedad”, explicó.


