(CODICS).- Para el dirigente de la UNTA, Álvaro López Ríos, el Programa de Precios de Garantía implementado por el Gobierno Federal como estrategia económica de mercado, resulta insuficiente para los productores de granos básicos al no venir acompañado de créditos agrícolas masivos, tecnificación de riego ni fomento productivo, pues la producción nacional sigue estancada, sin crecimiento frente a la demanda y con costos de producción insostenibles.
Aseguró que producir una hectárea de maíz en México puede ser hasta un 300% más caro que en EE. UU. debido a la falta de subsidios masivos y tecnología.
En el país el programa que aplica el Gobierno Federal a través de Alimentación para el Bienestar, funciona como un mecanismo de bienestar social y combate a la pobreza rural pero no promueve la producción de alimentos básicos que demanda la población.
Producir una hectárea de maíz en las regiones comerciales clave de México, afirmó el dirigente de UNTA, cuesta entre $50 mil y $55 mil pesos mientras que el precio de venta en el mercado libre apenas ronda los $4,400 o $4,800 pesos por tonelada.
Precisó que esta brecha obliga a los agricultores de mediana y gran escala a depender al 100% de subsidios emergentes para no vender por debajo de su costo de producción.
El Balance financiero por hectárea, estimó Álvaro López Ríos, tiene un costo de producción de $53 mil 474 pesos incluyendo insumos lo que da un rendimiento promedio estimado de 10 toneladas con un costo real por tonelada producida de $5 mil 347 pesos.
Mientras que el precio de venta libre considerando el Mercado de Chicago sería de $4 mil 400 a $4 mil 800 pesos por tonelada lo que deja al productor un margen de pérdida oscila de -500 a -900 pesos por tonelada.
Hay que considerar el costo de fertilizantes e insumos cuyo precio es alto pues la urea y las fórmulas de nutrición agrícola representan casi el 35% del costo por hectárea debido a la volatilidad internacional, aclaró.
Explicó que el apoyo del Gobierno Federal es de mil 300 pesos por tonelada, mientras que el estatal es 400 pesos por tonelada, lo que da un total de mil 700 pesos por tonelada pero resulta que invertir en 10 toneladas el monto real es de $60,000 pesos.
Tras restar los 53 mil 474 pesos de costos operativos, la utilidad real para el productor es de apenas 6 mil 526 pesos por hectárea, una ganancia muy baja considerando los 6 meses de trabajo, los riesgos climáticos y que la cifra no incluye el costo del arrendamiento de la tierra en algunos casos.
En conclusión, dijo Álvaro López Ríos, para México, lo más productivo es una combinación estratégica: producir el maíz blanco e importar el maíz amarillo, debido a que el país no tiene la capacidad de infraestructura, subsidios ni agua para competir con la eficiencia de producción masiva de Estados Unidos.
Indicó que resulta más productivo importar el maíz amarillo frente a la demanda desbordada de la industria de la carne (porcina, avícola y ganadera) que requiere más de 20 millones de toneladas anuales para alimentar animales.
Explicó que tratar de sembrar todo ese volumen en el país absorbería demasiada agua y tierra que se usa para cultivos de exportación de mayor valor como el aguacate o jitomate.
En contraparte, aclaró el dirigente de pequeños y medianos productores agrícolas, es vital y productivo defender la producción de maíz blanco porque depender del extranjero para la base alimenticia de la población (la tortilla) expone al país a la inflación internacional y a crisis de desabasto.
En resumen, la máxima productividad para México consiste en proteger y tecnificar la producción de maíz blanco para consumo humano, mientras se aprovechan los bajos precios internacionales para importar el maíz amarillo necesario para las industrias, concluyó.


