Plantean soluciones a contaminación acústica en la Ciudad de México

Metrópoli
  • En el Congreso capitalino se llevó a cabo la mesa de trabajo “Espacios públicos compartidos: el reto del ruido en la CDMX”

Con el fin de reflexionar y acordar soluciones de fondo a la contaminación acústica que se vive en la Ciudad de México, en el Congreso capitalino se llevó a cabo la mesa de trabajo “Espacios públicos compartidos: el reto del ruido en la CDMX”, con la participación de la diputada Leonor Gómez Otegui, representantes de diversas instituciones públicas y especialistas en el tema.

En el encuentro, que se desarrolló en el Salón “Nelson Mandela” el pasado 6 de agosto, los participantes coincidieron en la importancia resolver esta problemática de manera conjunta entre autoridades y sociedad, ya que puede afectar la salud física y mental de la población.

Al tomar el micrófono, la legisladora de MORENA aseveró que se debe encarar al ruido como uno de los desafíos que enfrenta la capital del país, ya que ocupa el octavo lugar entre las ciudades más ruidosas del mundo y el primer lugar de América Latina.

“Esta no es una simple estadística urbana. La contaminación acústica es una forma invisible, pero profunda, de degradación ambiental que perturba el descanso, eleva los niveles de estrés, destruye la convivencia comunitaria e impacta negativamente el rendimiento escolar y laboral”, puntualizó la Presidenta de la Comisión de Gobierno y Políticas Públicas.

Gómez Otegui externó que el ruido que se produce cotidianamente en la Ciudad de México disminuye la calidad de vida de sus habitantes, debido a que se ha asumido el error que vivir en esta metrópoli significa renunciar al silencio.

En ese contexto, recordó que en septiembre de 2025 presentó una iniciativa para expedir la Ley de Control de Ruido capitalina, la cual busca establecer reglas específicas en la materia para establecimientos, industrias, obras, vehículos, espectáculos y eventos masivos.

Por su parte, Patricia Ramírez Kuri, Titular del Instituto de Planeación Democrática y Prospectiva (IPDP), resaltó la necesidad de distinguir entre sonido y ruido, pues tendría un impacto en el mejoramiento de la calidad de vida. “Diferenciar esto sería un cambio cualitativo muy importante para la experiencia cotidiana de quienes habitan la ciudad”, indicó.

Asimismo, comentó que la planeación permite cambios sociales y urbanos trascendentes, como sería la posibilidad de disminuir el ruido excesivo, pero que ello debe realizarse de la mano de la gente. “Es muy importante hacer una didáctica que pueda diferenciar estos conceptos y, al mismo tiempo, una pedagogía sobre valorar los sonidos y ruidos de esta ciudad, como cuando hablamos de los aromas y olores”.

Dicha mesa de trabajo también contó con las exposiciones de Adrián Orozco Hernández, Director Ejecutivo de Ordenamiento Territorial del IPDP; Emmanuel Alejandro León, en representación de la Secretaria de Planeación, Ordenamiento Territorial y Coordinación Metropolitana (Metrópolis), y Eloísa Otero Arnaiz, de los Servicios de Salud Pública de la Ciudad de México.

Además de Roberto Muñoz Cruz, de la Procuraduría Ambiental y del Ordenamiento Territorial (PAOT); Carmen Rodríguez Ayala, del Instituto de Verificación Administrativa de la Ciudad de México (INVEA), y Jessica Zamudio Hernández, investigadora en acústica medioambiental y control del ruido.

De manera general, expusieron que uno de los principales obstáculos para solucionar esta problemática, debido a que en la Ciudad de México se registran 70 decibeles en promedio, es la normalización del ruido entre la población. Esto porque muchas personas se han acostumbrado a vivir expuestas a ruidos excesivos sin identificar sus posibles consecuencias.

Al respecto, calificaron como una prioridad que las dependencias y organismos trabajen conjuntamente con las industrias, empresas, establecimientos mercantiles y vecinos, así como otros sectores, para generar propuestas y normas que permitan disminuir el ruido, incluidos mecanismos de autorregulación.