Pérdida de la memoria regresa a escena para explorar aquello que permanece cuando los recuerdos comienzan a desvanecerse

Cultura

La obra de Bárbara Alvarado ofrecerá tres funciones especiales en el Salón de Danza del Centro Cultural Universitario

  • Seleccionada en la Convocatoria de Programación 2026 de Danza UNAM, la pieza entrelaza danza, pintura, música y memoria en una experiencia escénica de profunda cercanía con el espectador.
  • Antonio Soria se incorpora como intérprete junto a Bárbara Alvarado, abriendo una nueva lectura de la relación entre los personajes y de la fisicalidad de la obra.
  • Las funciones serán el 18 de septiembre a las 19:00 h y el 19 y 20 de septiembre a las 12:30 h, con entrada libre hasta completar aforo, en el Salón de Danza del Centro Cultural Universitario.

¿Qué permanece de nosotros cuando los recuerdos comienzan a desaparecer? ¿Puede el cuerpo conservar aquello que la memoria ya no consigue nombrar? Pérdida de la Memoria, creación de Bárbara Alvarado y Aletheia Cuerpo Escénico, regresa a escena para ofrecer tres funciones especiales en el Salón de Danza del Centro Cultural Universitario, después de haber sido seleccionada en la Convocatoria de Programación 2026 de Danza UNAM.

La pieza construye un territorio donde danza, pintura, música y memoria conviven para acercar al espectador a la intimidad de una pareja frente al progresivo desvanecimiento de los recuerdos. Una mujer pintora con Alzheimer y el hombre que la acompaña habitan un universo en el que reconocer al otro puede convertirse, cada día, en un nuevo comienzo.

Los personajes permanecen deliberadamente sin nombre. La intención es que aquello que sucede entre ellos pueda desplazarse de lo particular hacia una experiencia colectiva: acompañar, permanecer, recordar y reconocerse más allá de una identidad específica. Aunque la pareja escénica está conformada por una mujer y un hombre, para su creadora la complicidad y la lealtad que plantea la obra no pertenecen a un género en específico.

Un nuevo cuerpo entra en la memoria de la obra

Estas funciones significan también una transformación importante: Antonio Soria se incorpora como intérprete junto a Bárbara Alvarado, dando una nueva dimensión a una pieza cuya dramaturgia también se construye desde los cuerpos.

La relación artística entre ambos se extiende por más de quince años. Soria fue alumno de Alvarado en el Colegio Nacional de Danza Contemporánea de Querétaro y, después de verla bailar con Ballet Nacional de México en Saltillo, Coahuila, en 2006, decidió trasladarse para continuar su formación y posteriormente integrarse a Aletheia Cuerpo Escénico. Desde 2009 han compartido distintos procesos y escenarios; ahora esa historia artística se encuentra dentro de Pérdida de la Memoria.

Su incorporación no busca sustituir mecánicamente a un intérprete, sino modificar la escucha interna de la puesta en escena. Para estas presentaciones se revisa la fisicalidad de la pieza y el tono de cada escena, permitiendo que la relación entre los protagonistas encuentre nuevos matices.

En el terreno sonoro también habrá una transformación: Ismael G. Salinas presentará una nueva versión del tango, mientras que la música original de Ernesto Hidalgo y Félix Huerta conservará su esencia.

El espectador deja de observar para convertirse en testigo

El Salón de Danza representa, además, un regreso a la naturaleza íntima con la que fue concebida la obra.

Pérdida de la Memoria nació como una suerte de exposición viviente en la que la danza y las artes plásticas se entrelazan. Su origen se remonta al proyecto desarrollado por Alvarado desde 2019 y su primera presentación ocurrió en 2020 en el Museo de Arte Contemporáneo de Querétaro, donde el público podía contemplar la acción a través de ventanales o internarse en la casa-estudio construida para el montaje.

Ahora, la configuración del Salón de Danza permite recuperar aquella proximidad desde otro lugar.

Para Bárbara Alvarado, presentarse en este espacio significa volver a la intimidad desde donde nació la pieza: la cercanía permitirá que la instalación pictórica y los cuerpos que se entrelazan en escena alcancen al público de manera directa. Quienes asistan no serán únicamente espectadores, sino testigos de una relación que intenta sobrevivir al deterioro de la memoria.

La plástica tiene aquí una presencia fundamental. El cuerpo se aproxima al pincel y el espacio escénico al lienzo, un principio que ha acompañado a la obra desde sus primeras temporadas. A ello se suman los sonidos de la antigua XEW, los boleros y la música que convocan épocas, lugares y afectos aparentemente desaparecidos.

Una obra nacida también de los recuerdos de su creadora

La construcción de Pérdida de la Memoria tiene una raíz profundamente personal. Durante el periodo en que Bárbara Alvarado debía comenzar su creación, murió su abuela paterna, una mujer que permaneció lúcida hasta el final y que le había transmitido desde niña el amor por los boleros y las historias de un México que ella no había vivido, pero que aprendió a sentir a través de sus relatos.

Su muerte hizo aparecer otros recuerdos.

Entre ellos, el de la pintora Fanny Rabel, a quien Alvarado conoció siendo apenas una niña gracias a su amistad con Nasnia Oceransky, nieta de la artista. Fanny podía recibirla cada vez como si fuera la primera; sin embargo, algo permanecía intacto: no olvidaba pintar. Esa imagen quedó resguardada durante años en la memoria de la coreógrafa hasta encontrar un lugar dentro de esta creación.

También aparecen resonancias de Rosario Castellanos, Alfonsina Storni y de aquellas mujeres que, desde distintos lugares y épocas, encontraron en el arte una posibilidad para resignificar su existencia. La tina que ocupa un lugar central en la escena dialoga particularmente con la interpretación personal que Alvarado construyó alrededor de Rosario Castellanos y de la soledad que puede existir incluso estando acompañada.

Así, la obra no intenta reconstruir literalmente la biografía de ninguna de ellas. Las convoca como presencias que atraviesan la experiencia de su creadora y terminan reuniéndose en una pregunta sobre aquello que somos capaces de conservar.

De la memoria individual a la memoria de todos

Durante sus presentaciones de 2025 en Teatros de la Ciudad de México, el Festival Experimental de Querétaro y el Centro de las Artes de Querétaro, la respuesta de los espectadores confirmó la capacidad de la pieza para despertar recuerdos propios. Personas que han vivido de cerca el Alzheimer encontraron resonancias particulares, mientras otras se reconocieron en los boleros, las voces de la XEW o en la instalación pictórica.

Para Bárbara Alvarado, después de acompañar esta obra durante varios años, la pregunta por la memoria ha adquirido una dimensión mayor:

“La memoria no sólo es individual; se va generando una memoria colectiva que determina maneras de sentir, pensar y vivir. El olvido puede dejar a una persona sin arraigo y, al mismo tiempo, capaz de reinventarse; pero un pueblo sin memoria es vulnerable y pierde la capacidad de vislumbrar hacia dónde dirigir su existencia. La memoria es un terreno que debemos tomar con mayor seriedad y profundidad”.

Pérdida de la Memoria no busca explicar el Alzheimer desde un terreno clínico. Se aproxima a aquello que sucede alrededor de la pérdida: los vínculos que intentan permanecer, los sonidos capaces de devolver un instante, el cuerpo que guarda experiencias y el arte como una forma posible de resistencia ante el olvido.

Durante 45 minutos, pintura, danza y sonido construirán un espacio en el que recordar deja de ser solamente mirar hacia atrás. También puede significar volver a reconocernos.

FUNCIONES

Pérdida de la Memoria

Tres funciones especiales

Obra seleccionada de la Convocatoria de Programación 2026 Danza UNAM

Viernes 18 de septiembre de 2026 | 19:00 h

Sábado 19 de septiembre de 2026 | 12:30 h

Domingo 20 de septiembre de 2026 | 12:30 h

CCU, Salón de Danza

Centro Cultural Universitario

Insurgentes Sur 3000, Ciudad Universitaria

Coyoacán, Ciudad de México

Entrada libre hasta completar aforo

Duración: 45 minutos

CRÉDITOS

Dirección y coreografía: Bárbara Alvarado

Compañía: Aletheia Cuerpo Escénico

Obra plástica: Ticha González

Bailarines intérpretes: Bárbara Alvarado y Antonio Soria

Diseño de vestuario: Valeria Montero

Diseño de iluminación, montaje y traspunte: Elena Arroyo

Música original: Ernesto Hidalgo, Félix Huerta e Ismael G. Salinas

Diseño sonoro: Adriano Morales / S.C.A.

Imagen gráfica: Paola Celada y Ricardo Velasco

Productores ejecutivos: Sandra Escamilla, Diego Martínez Villa y César René Pérez

Voces cantantes en off: Ximena Cuevas Torrente y Gerardo Tovar

Voces en off: Gerardo Tovar y Bárbara Alvarado

Textos: Victoria Lugo

Poema: Jaime Sabines

Video registro y promocional: Ricardo Velasco

Difusión: Sandra Narváez