Mundo vegetal, conexión artística de esperanza

Cultura
  • Los elementos de la naturaleza utilizados por artistas en el nuevo arte simbolizan aspectos fundamentales de la identidad y la existencia humana

La idea de aprender a observar la vida a partir de otros seres vivos ha inspirado las investigaciones estéticas y teóricas de la doctora Inmaculada Abarca Martínez, autora del libro Un vínculo necesario: humanos y vegetales en el arte contemporáneo.

El contenido del ejemplar es parte de un estudio que se ha hecho desde hace dos décadas, y que tuvo su origen en su tesis del doctorado cuyo eje conductor fue la explicación de cómo los artistas mexicanos trabajaban con vegetación desde diferentes ámbitos, sobre todo en la escultura.

La profesora cuenta en entrevista que para su labor investigativa planteó dar respuesta a dos cuestionamientos: ¿cuál es la razón para utilizar los vegetales en el arte contemporáneo? y ¿qué mensajes, ideas o conceptos transmite?.

Indicó que en un inicio el propósito era observar cómo los creadores utilizaban las plantas de forma estratégica, siendo un discurso dentro de sus procesos artísticos, de manera figurativa, desde lo simbólico o abordando situaciones sociales.

La conclusión a las que llegó fue que los autores convierten estos elementos en un espejo identitario al incorporar vegetación viva en sus piezas, es así como exploran su propia intimidad y reflexionan sobre las dimensiones más trascendentales de la condición humana.

La conexión con el reino vegetal, dijo, simboliza la capacidad de cambio manifestada en el ciclo metamórfico de semillas, flores y tallos. Esta diversidad biológica no solo infunde esperanza, sino que conduce hacia la adopción de valores constructivos.

El trabajo de la doctora también tiene su génesis en la práctica, desde una metodología de estudio y creación, porque como escultora decidió crear obras con una temática que incorpora el vínculo entre lo humano y este reino.

Para ella, dice, fue interesante saber que la flora tiene su propio sistema de comunicación, comunidad y autoprotección, es ahí donde radica su motivación porque se entienda la importancia de la naturaleza, no como un ente ajeno, sino como del que somos parte, y donde los individuos dejan huella a través de daños que pueden ser irreversibles.

Para la especialista este mundo es fascinante y durante sus indagaciones encontró seres tan extraordinarios como el árbol que aparece en el cartel promocional de la presentación en la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM). Es un Pandanus, el cual camina y que, cuenta, encontró en 2014 en el jardín botánico de Culiacán.

La autora recordó que, en la promoción del libro en la Casa de la Primera Imprenta de la UAM, realizó una interacción participativa que ya había hecho en otros lanzamientos, distribuyó a cada uno de los asistentes las palabras tegumento, petricor e inmarcesible, escritas en un trozo de papel.

Cada una de ellas tiene que ver con la terminología botánica y no son del conocimiento común, lo que despertó la curiosidad del espectador y lo llevó a investigar su definición, y a participar desde su inquietud.

Todo surge de una experiencia propia. Cuando descubrió estas palabras y comprendió su significado, por lo que quiso compartir con los demás lo que ese hallazgo le hizo sentir.