- Recuperar la memoria de las primeras marchas del orgullo en la Ciudad de México
- A través de registros documentales y retratos urbanos, la muestra reflexiona sobre los derechos conquistados y los desafíos pendientes
Las rejas de la Rectoría General de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) se convirtieron en un escenario para reflexionar sobre el significado de la exposición individual Nunca he hecho una fotografía inocente, del fotógrafo y curador mexicano Armando Cristeto Patiño.
En la inauguración la doctora Yissel Arce Padrón, coordinadora general de Difusión de la UAM, subrayó la importancia de esta obra que visibiliza el recuerdo de quienes decidieron ocupar el espacio público para exigir respeto e igualdad en una época marcada por la discriminación y los prejuicios, en donde la mirada del creador trascendió el registro testimonial.
Las piezas establecen un puente entre generaciones para recordarnos que las transformaciones sociales son el resultado de movilizaciones concretas llevadas a cabo por personas que decidieron hacerse visibles y reclamar su lugar en la vida pública, en la historia, resaltó la doctora Arce Padrón.
“Soy un fotógrafo documentalista, y dentro de la imagen de registro me clasifico como retratista urbano”, así se definió en entrevista Armando Cristeto quien narró sus experiencias en estas acciones sociales.
“La fórmula marcha-mitin-protesta es ya muy antigua, yo crecí con todo ello, muchos de mis profesores eran sobrevivientes de la lucha del 68, y sabíamos que esta era una de las formas para hacerse presentes”.
Relató que el objetivo era exigir inclusión y trato igualitario, denunciar el abuso que cometían los oficiales a través de las detenciones ilegales y la imputación de delitos inexistentes motivados solo por el simple hecho de ser diferentes.
Esta muestra, explicó, es parte de un grupo de registros visuales tomados a lo largo de las manifestaciones en las que participó durante 1980 y 1993, “es un homenaje y un reconocimiento a todos aquellos pioneros que se fajaron muy bien los pantalones o sus enaguas y tuvieron la valentía para salir y desafiar a la sociedad y a las autoridades”.
Recordó que aún estaba fresca en la mente la matanza del 68, el halconazo y las desapariciones selectivas, por ello, realizar la primera movilización del orgullo en el 79 “era temerario, se escuchaba el rumor de que el gobierno podría reprimir de nuevo la manifestación para callar a los ‘maricones’, para tranquilizar a los ‘jotos’ que estaban muy revoltosos, por esta razón es que no asistí a ese primer movimiento”, comentó el artista.
“En la actualidad se busca seguir consolidando el movimiento, conservar lo conquistado, seguir luchando por los derechos obtenidos, aún hay mucho por hacer, por ejemplo, la protección de los miembros de la población LGBTTTIQA+ de la tercera edad, muchos están en una situación vulnerable y la necesitan protección social como otros grupos lo tienen”.
En el ámbito profesional, señala que continuará desarrollando su proyecto de largo aliento Vaqueros Gay Mx, centrado en una amplia comunidad de hombres homosexuales y bisexuales que adoptan la estética vaquera. El trabajo ha cobrado gran visibilidad por cuestionar y romper estereotipos. Como integrante de este conjunto, el autor documenta de cerca sus experiencias y dinámicas, al tiempo que prepara un libro basado en este material.


