Más de 14 mil personas participaron en el 2° Festival Danzas Negras en CDMX y Cancún

Cultura
  • El público disfrutó de una programación que incluyó 57 actividades entre funciones de danza, talleres, conferencias magistrales, proyecciones de documentales y el coloquio Danzas negras, subjetividades y afrofuturismo
  • La segunda edición reunió el talento de más de 300 creadoras, creadores y artistas de 7 países y 6 estados de la República Mexicana
  • La clausura reunió la energía de las Comparsas del Carnaval de Cancún, el zapateado de Jóvenes Zapateadores de Veracruz y la música de The Best Band, agrupación caribeña integrada por músicos de México, Cuba y Venezuela

La Secretaría de Cultura del Gobierno de México y el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL), a través de la Coordinación Nacional de Danza, en colaboración con el Municipio de Benito Juárez, Quintana Roo, mediante el Instituto de la Cultura y las Artes (ICA), concluyeron la segunda edición del Festival Danzas Negras: Reflexiones Afrocaribeñas 2026, que durante 12 días reunió a más de 14 mil personas en sus dos sedes: la Ciudad de México y Cancún.

La secretaria de Cultura del Gobierno de México, Claudia Curiel de Icaza, destacó que “la amplia respuesta del público envía un mensaje claro: la sociedad quiere reconocerse en toda la pluralidad de su historia. Abrir espacios para las expresiones afrodescendientes permite cuestionar prejuicios, hacer frente a las exclusiones históricas y avanzar hacia una justicia cultural que reconozca plenamente la aportación de las comunidades afrodescendientes a la construcción de México”.

Del 1 al 12 de agosto, el festival ofreció una programación integrada por 57 actividades, entre funciones de danza, talleres, conferencias magistrales, proyecciones de documentales y el coloquio Danzas negras, subjetividades y afrofuturismo. Participaron creadoras, creadores y artistas provenientes de Brasil, Cuba, Colombia, México, Puerto Rico, República Dominicana y Venezuela, así como de la Ciudad de México, Chiapas, Guerrero, Oaxaca, Quintana Roo y Veracruz.

En esta edición destacó la impartición de talleres formativos en danzas de matriz afro dirigidos a artistas especializados, estudiantes y público en general, con especial énfasis en la participación de mujeres, infancias, adolescencias y juventudes.

En la Ciudad de México, el festival tuvo como sedes el Palacio de Bellas Artes, el Teatro de la Danza Guillermina Bravo, la Plaza Ángel Salas, el Jardín Escénico y el Museo Nacional de Antropología; mientras que en Cancún la oferta se presentó en el Teatro de la Ciudad, el Teatro 8 de Octubre y el Parque de las Palapas.

Cierre festivo: Carnavaleada y homenaje al son jarocho

Las actividades de clausura iniciaron con un vistoso pasacalles a cargo de las Comparsas del Carnaval de Cancún, resultado del taller Comparsas de Carnaval, impartido por el Mtro. Diego Dantas, del Centro Coreográfico de Río de Janeiro, Brasil. El recorrido festivo partió del Parque de las Palapas y concluyó en el Teatro de la Ciudad.

Posteriormente, el Teatro de la Ciudad de Cancún albergó la función de clausura con la compañía veracruzana Jóvenes Zapateadores, que presentó la obra Hombres de Tierra. La pieza rinde homenaje a la tradición jarocha mediante la combinación de décimas, danza y teatralidad para narrar su raíz africana, su sincretismo hispano-indígena y su historia de resistencia.

Como parte de los festejos, se llevó a cabo la develación de una placa conmemorativa en el Teatro de la Ciudad de Cancún para conmemorar la llegada del Festival Danzas Negras al Caribe mexicano. Esta iniciativa refrenda el compromiso del Gobierno de México con el trabajo en territorio y el fortalecimiento de la danza como cultura de paz.

La noche concluyó en el lobby del Teatro de la Ciudad con la música de The Best Band, agrupación caribeña conformada por músicos de México, Cuba y Venezuela, que puso a bailar al público asistente.

Con este festival, la Secretaría de Cultura, a través del INBAL, reafirma su compromiso con el reconocimiento y la dignificación de las expresiones de resistencia, espiritualidad y arte que fortalecen el orgullo de las identidades afromexicanas. Asimismo, abre espacios de diálogo transdisciplinario y creación artística que contribuyen a garantizar los derechos culturales de todas las personas y a visibilizar la invaluable aportación de las danzas de matriz afrodescendiente en América Latina a la memoria colectiva y al patrimonio vivo.