GUADALAJARA, Jal – Desde Defensoras Digitales, impulsoras de la Ley Olimpia en América Latina, compartimos con profunda emoción el estreno mundial del documental Llamarse Olimpia, ópera prima de nuestra compañera y amiga Indira Cato, este 11 de junio en el Festival Internacional de Cine en Guadalajara (FICG), el más importante de Iberoamérica.Este documental no solo retrata nuestra lucha, también retrata una amistad y una promesa de justicia.
Indira a través de su casa productora, Chumbera Producciones, ha acompañado esta causa como compañera, desde un lugar íntimo y comprometido. Su lente no observa desde fuera: abraza y ha caminado con nosotras.
Llamarse Olimpia nos conmueve porque es cine que transforma y es resultado de más de cinco años de grabaciones de un movimiento que nació hace 12 años.
Indira ha documentado el camino de Olimpia Coral Melo, fundadora de nuestro movimiento y sobreviviente de violencia digital, hoy referente internacional por impulsar la primera ley en el mundo que sanciona la violencia digital. En 73 minutos, este documental recorre no solo los pasos públicos de Olimpia, sino los vínculos de amistad, la digna rabia, las risas, la sororidad entre mujeres que hicieron posible una revolución.
Como colectiva, vernos narradas por la mirada de una amiga—desde la ternura y la fuerza— es un gesto profundamente político.
El documental compite por el Premio Mezcal, el máximo galardón del FICG. Y su estreno en Guadalajara es también un regreso simbólico: el proyecto nació en los espacios formativos del Talent Campus Guadalajara y DocuLab, dos iniciativas clave del festival.
“Estoy feliz de que el documental se estrene en mi país. Para mí, eso es el mayor regalo. Y que sea en Guadalajara, que ha acompañado al proyecto desde el inicio, me parece coherente y simbólico” comparte Indira.
Llamarse Olimpia tendrá su estreno mundial este 11 de junio, con la presencia del equipo de filmación, y una segunda función el 12 de junio en Cinépolis Centro Magno.
Esta es más que una película. Es un grito colectivo. Una historia que atraviesa fronteras y que nos recuerda que: no hay justicia sin memoria.
Desde Defensoras Digitales, celebramos esta obra poderosa, tejida con sororidad.

