Javier Divany Bárcenas
La Ley del Sistema Nacional de Investigación e Inteligencia, impulsada por Morena, aprobada en albazo y fast track, representa uno de los retrocesos más graves en materia de libertades, privacidad, derechos humanos y federalismo en la historia reciente de México, advirtió el Partido Acción Nacional.
El blanquiazul voto a favor de la Ley General del Sistema Nacional de Seguridad Pública, con propuestas para mejorar la coordinación entre autoridades y fortalecer la prevención del delito; sin embargo, rechazó con firmeza la Ley de Investigación e Inteligencia, por tratarse de una reforma profundamente autoritaria, que convierte al Estado en un ente de vigilancia sin controles judiciales ni parlamentarios.
Señalan que se esta está legalizando un sistema de espionaje permanente, donde cualquier persona puede ser vigilada, sin orden judicial, sin notificación y sin la posibilidad de defenderse.
Advierten que esta ley otorga acceso ilimitado a información biométrica, médica, fiscal, financiera, educativa y de telecomunicaciones, sin criterios de necesidad, proporcionalidad ni control judicial.
Además, la reforma normaliza el uso de inteligencia artificial para tomar decisiones sobre personas —sin regulación, transparencia ni rendición de cuentas— y permite que gobiernos y empresas extranjeras participen en la recolección y análisis de información sensible, sin reglas ni límites.
Se trata de una ley que genera preocupaciones debido a que elimina el requisito de justificar por qué se investiga a alguien; basta que el gobierno lo decida. Permite el uso de la información obtenida por espionaje como prueba penal.
Con esta ley se autoriza que el Centro Nacional de Inteligencia recopile datos en tiempo real de cualquier ciudadano, sin supervisión judicial. Además de otorgar poder al Ejecutivo para establecer lineamientos por acuerdo, sin intervención del Congreso.
Los legisladores de Acción Nacional señalaron que el dictamen fue sustituido completamente por un documento abismalmente distinto apenas unas horas antes de su votación, violando gravemente el proceso legislativo.
Mencionaron que no hubo mesas de análisis, no se escucharon voces expertas ni se incorporaron las reservas presentadas. Es un atentado contra la vida privada, el disentimiento, la libertad de expresión y el derecho a vivir sin miedo a ser espiado.
Desde Acción Nacional se ha advertido que este tipo de leyes construyen un andamiaje autoritario y generan las condiciones para la persecución política, la democracia no puede sobrevivir donde el poder no tiene límites.

