La música clásica también se escribe hoy: ÓNIX celebra 30 años de abrir caminos para la creación mexicana

Cultura
  • Con cerca de 300 estrenos, más de treinta grabaciones y una trayectoria internacional, el ensamble fundado por Alejandro Escuer ha contribuido a ampliar el patrimonio musical de nuestro tiempo

La música clásica no terminó de escribirse con los grandes compositores del pasado. Cada nueva obra amplía sus horizontes y abre posibilidades de expresión. Desde hace treinta años, ÓNIX ha hecho de esta convicción una apuesta artística: impulsar la creación contemporánea, abrir espacios para compositores de distintas generaciones y demostrar que la música de concierto es un territorio vivo, en constante transformación.

Fundado en 1996 por el flautista Alejandro Escuer, el ensamble celebrará su trigésimo aniversario el domingo 29 de noviembre, a las 18:00 horas, en la Sala Nezahualcóyotl del Centro Cultural Universitario de la UNAM, con un programa de siete obras de compositores de México, Estados Unidos y Costa Rica: Gabriela Ortiz, Armando Luna, Víctor Ibarra, Francisco Cortés Álvarez, Alejandro Cardona, David Dzubay y Stephen Montague. Participarán los integrantes de ÓNIX, con Diego Espinosa como percusionista invitado y José Areán como director invitado.

ÓNIX no solamente interpreta música: contribuye a crear el repertorio del futuro. En tres décadas ha estrenado cerca de 300 obras, impulsado la creación de más de 250 partituras y desarrollado una discografía de más de treinta títulos. Su trabajo ha permitido que nuevas composiciones encuentren intérpretes, escenarios y públicos, y ha establecido vínculos con creadores como Gabriela Ortiz, Arturo Márquez, Mario Lavista, Ana Lara, Felipe Pérez Santiago y Rodrigo Sigal, entre muchos otros.

La experimentación también es una forma de preservar la tradición. Para ÓNIX, la herencia musical no es un repertorio inmóvil: se transforma y enriquece con cada nueva creación. La electrónica, el arte sonoro, la improvisación, las artes visuales y los proyectos interdisciplinarios forman parte de una búsqueda que amplía las posibilidades expresivas de los instrumentos y propone nuevas experiencias de escucha.

De esta vocación surgieron iniciativas como Lumínico, que vincula la música con la tecnología y otras disciplinas artísticas; Solistas de ÓNIX, dedicado a ampliar el repertorio instrumental, y el Seminario de Música Contemporánea(SEMUC), creado en 2012 con la Facultad de Música de la UNAM para fortalecer el encuentro entre compositores, intérpretes y estudiantes.

La música contemporánea no tiene fronteras. ÓNIX ha llevado su trabajo a escenarios de América, Europa y Asia, con una propuesta que conecta la creación mexicana con otras tradiciones musicales. También ha acercado este repertorio a nuevos públicos mediante conciertos en escuelas, comunidades alejadas de los grandes centros culturales y espacios tan diversos como iglesias, patios y canchas deportivas.

Treinta años de una apuesta colectiva. El origen de ÓNIX se remonta a una inquietud de Alejandro Escuer durante sus estudios en el Conservatorio de Ámsterdam, a finales de los años ochenta: la escasez de grabaciones de música de cámara mexicana contemporánea. A su regreso al país, decidió privilegiar la construcción de un proyecto colectivo sobre su carrera como solista, con el propósito de impulsar un repertorio que necesitaba intérpretes y espacios de difusión.

El 5 de julio de 1996, ÓNIX ofreció su primer concierto, con lleno total, en el Museo Nacional de Arte. Entre los músicos de su primera generación estuvieron Gabriel Pliego, Luis Humberto Ramos, Mónica del Águila, Gonzalo Gutiérrez y Javier Montiel. La agrupación ha renovado su estructura a lo largo de los años y conserva en su memoria a quienes contribuyeron a construirla, entre ellos el violista Omar Hernández Hidalgo, fallecido prematuramente.

Actualmente, junto a Alejandro Escuer, flautista y director artístico, participan Fernando Domínguez, clarinete; Abel Romero, violín; Edgardo Espinosa, violonchelo; Edith Ruiz, piano; e Iván Manzanilla, percusión. Rodrigo Sigal ha sido un colaborador fundamental en el ámbito de la creación electroacústica.

La permanencia de ÓNIX durante tres décadas, pese a las dificultades económicas e institucionales que enfrenta la música contemporánea, revela la importancia de construir proyectos culturales capaces de trascender generaciones.

Su mayor legado no reside solamente en las obras estrenadas, los discos grabados o los escenarios recorridos, sino en haber contribuido a transformar el panorama de la creación musical en México.

El concierto del 29 de noviembre celebrará esta trayectoria y reafirmará una convicción esencial: la música contemporánea de hoy será parte del patrimonio cultural de mañana. La cita es a las 18:00 horas en la Sala Nezahualcóyotl del  Centro Cultural Universitario, UNAM. Boletos: $100.