La inseguridad actual es consecuencia del fracaso del gobierno de AMLO

Nacional
  • 2024 el año con el mayor número de desaparecidos, el segundo peor en delitos que atentan contra la vida y el octavo con mayor tasa de homicidios dolosos.
  • El gobierno de AMLO cerró con la mayor tasa de homicidios dolosos, delitos que atentan contra la vida y desaparición de personas.
  • La falta de seguridad en Sinaloa, Tabasco, así como en otras entidades es un reflejo del abandono de la respuesta institucional durante el sexenio de AMLO.

Tras más de 100 días de la administración de Claudia Sheinbaum, las cifras oficiales de incidencia delictiva recién publicadas evidencian el fracaso de la política pública de seguridad durante los últimos años. La muestra más clara es que 2024 se posicionó como uno de los años más violentos de la historia de nuestro país.

Si se comparan los datos anuales de carpetas de investigación, 2024 ocupa el 8o lugar como el de mayor tasa de homicidios dolosos.

Además sobresale que entre 2023 y 2024 no hubo avances significativos, ya que con base en la información oficial hubo una disminución de apenas 0.27% de las carpetas de investigación de homicidio doloso entre dichos años mientras que la tasa de víctimas creció 0.22%.

Adicionalmente, las cifras oficiales revelan que el gobierno del expresidente López cerró como el de más homicidios dolosos -pese a ser un sexenio de 70 meses y no de 72, como sus antecesoras-. Ello se debe a que se durante dicho periodo se registró una tasa de 128.03 carpetas de investigación y 150.6 víctimas de homicidio doloso por cada 100 mil habitantes.

Si comparamos estos datos con las administraciones federales pasadas se observa que el sexenio de Fox cerró con una tasa de 71.03 averiguaciones previas por homicidio doloso, el de Calderón con 90.26 carpetas de investigación y el de Peña con 102.37.

Por lo que refiere a otros delitos que atentan contra la vida, 2024 se posicionó como el segundo con mayor tasa, ubicándose solo detrás de 2023.

La elevada incidencia de este delito no es algo menor, sobre todo si se toma en consideración las inconsistencias de registros que ha señalado el Observatorio durante los últimos años.

En cuanto a la crisis de desapariciones, 2024 ha sido el año con el mayor número de personas desaparecidas y no localizadas desde 1964. Ello se debe a que 2024 cerró con un total de 13,596 personas desaparecidas, lo que equivale a un 32% más que 2023 -que se posicionó como el segundo año con más personas desaparecidas desde que existen registros-.

El sexenio del ex presidente López concluyó como aquel en el que han desaparecido más personas.

Estas cifras oficiales son preocupantes porque a la par del recrudecimiento de este delito y violación grave de derechos humanos, se debilitó la infraestructura institucional necesaria para la implementación eficiente de la Ley General en la materia. Aunado a que en la narrativa oficial de la actual administración federal se ha tratado de anular cualquier referencia a esta crisis nacional.

Asimismo, el sexenio de AMLO concluyó como aquel con la mayor tasa de feminicidios, lesiones dolosas, delitos que atenta contra la libertad individual, extorsiones, delitos que atenta contra la sociedad, narcomenudeo, trata de personas, violaciones, violencia familiar, robo a transporte de carga, robo de hidrocarburos, robo en transporte público y como el segundo peor en robo a negocio.

Es incuestionable que el gobierno de AMLO fue un periodo perdido en materia de seguridad, no solo porque con la estrategia “Abrazos, no balazos” se registraron los peores niveles de incidencia delictiva, sino porque se permitió el fortalecimiento de organizaciones criminales y mercados ilícitos que han provocado una respuesta más frontal del gobierno de Estados Unidos.

Desde el Observatorio Nacional Ciudadano si bien celebramos que la actual administración haya cambiado algunos componentes de la Estrategia Nacional de Seguridad, esto aún no es suficiente ante las graves problemáticas locales que se enfrentan en las carreteras del país o en estados como Sinaloa y Tabasco. Hacemos un llamado para aprender de los errores del pasado, así como evitar caer en posturas o discursos triunfalistas que minimicen los costos humanos, sociales y económicos de la inseguridad.