- Una propuesta que fomenta el desarrollo y la participación cultural
- Menos distancia, más escucha: el sonido toma otro sentido en vivo
El III Festival de Música de Cámara, organizado por integrantes de la Orquesta Escuela Carlos Chávez, tiene como sede el Centro Cultural Casa Del Tiempo de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), con una muestra de conciertos con distintos repertorios y formatos, con el propósito de acercar al público y vivirlo de forma directa.
Creada en 1990 y adscrita al Sistema Nacional de Fomento Musical, la agrupación se ha consolidado como un lugar para el desarrollo de nuevos instrumentistas, mediante un modelo que combina clases, ensayos y presentaciones en vivo para mejorar su preparación interpretativa.
Este género ocupa un lugar central, ya que implica trabajar en grupos reducidos donde cada integrante asume una responsabilidad clara dentro del conjunto, dijo en entrevista, Carlos Ignacio Galicia Luna, flautista.
A diferencia de las grandes formaciones instrumentales, donde el peso se diluye entre secciones, aquí cada línea es audible y requiere precisión, escucha constante y coordinación directa entre los músicos.
Esta dinámica obliga a un diálogo permanente durante la ejecución, lo que no sólo fortalece la técnica individual, sino también la capacidad de responder al otro en tiempo real, dando como resultado interpretaciones más detalladas y equilibradas que, al presentarse ante la audiencia, permiten apreciar con mayor claridad la construcción colectiva del sonido.
Galicia Luna, señaló que esta práctica no solo potencia las habilidades sonoras, sino que también cambia la relación con la audiencia. Desde su experiencia, la inmediación permite apreciar mejor los matices de cada sonoridad y el trabajo individual detrás de cada interpretación, generando una sesión más atenta.
Realizar estas actividades en estos recintos culturales facilita el contacto entre quienes tocan y quienes asisten, en un entorno que despierta interés y abre otras formas de aproximar el arte, de manera puntual entre las nuevas generaciones, concluyó.
El programa abrió con el Quinteto en sol menor de Paul Taffanel, obra del repertorio para instrumentos de viento, que contrasta momentos ágiles y expresivos. El ensamble estuvo compuesto por Eleazar Torres (flauta), Iván Arpide (oboe), Irving Salas (clarinete), Rebeca Velázquez (fagot) y Arturo Ortiz (corno).
A esta pieza se sumó Danza de mediodía de Arturo Márquez, que aportó un cambio hacia acústicas más actuales, con una energía que conectó de inmediato con los oyentes.
El recital continuó con el Cuarteto W230 de Heitor Villa-Lobos, integrado por Carlos Galicia (flauta), Jesús Noriega (oboe), Sofía Jiménez (clarinete) y Víctor Gallardo (fagot), quienes desarrollaron una interacción sonora precisa, destacando el carácter de cada instrumento.
Al cierre del evento la maestra Cynthia Martínez Benavides, titular de este Centro Cultural indicó que, como instancia universitaria, resulta fundamental contar con la presencia de quienes se están formando en este campo.

