Explora docente Garza el potencial culinario y medicinal del cempasúchil

Cultura
  • Con una producción superior a las mil 200 toneladas anuales, esta especie nativa dinamiza la economía agrícola hidalguense
  • Mediante una visión sustentable, la Licenciatura en Gastronomía promueve el aprovechamiento seguro y responsable de las plantas regionales

San Agustín Tlaxiaca, Hidalgo.- Desde la cosmovisión prehispánica hasta su uso terapéutico, la flor de cempasúchil es uno de los elementos más emblemáticos de México; por ello, su incorporación en el arte culinario logra enaltecer la identidad del país y el trabajo de las y los agricultores locales, indicó Tamara Ilce Guzmán López, docente de la Licenciatura en Gastronomía de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH).

Como parte de esta inmensa riqueza cultural, la especie proveniente del vocablo náhuatl cempohualxochitl guía a quienes ya no están durante su regreso en el Día de Muertos, pues se emplea para adornar ofrendas y trazar caminos. No obstante, su valor trasciende los altares y abarca la industria textil al servir para teñir vestimentas tradicionales; mientras que, en el sector pecuario, funciona como alimento para que las aves obtengan un plumaje más vistoso y produzcan huevos con yemas más intensas.

Sumado a estas aplicaciones, sus propiedades curativas permiten emplearla en infusiones para aliviar malestares estomacales, cólicos menstruales y problemas dermatológicos. Más allá del ámbito clínico, la especialista universitaria detalló que, en diferentes regiones del país y de la entidad, la flor aporta pigmentos e inigualables notas gustativas de forma natural a los platillos.

Ejemplo de esta versatilidad son las salsas, cremas, panes, atoles y cervezas, recetas donde la planta demuestra el vasto acervo alimentario de México. Para su procesamiento en la cocina, Guzmán López explicó que, después de lavarla y desinfectarla, puede ingerirse cruda o cocinada. Asimismo, debido a que su cosecha ocurre solo entre octubre y noviembre, recomendó deshidratarla para generar una ceniza que perdure por más tiempo bajo un correcto almacenaje.

A pesar de sus bondades, llevar esta flor a la mesa exige rigor. La experta, adscrita al Instituto de Ciencias Económico Administrativas (ICEA), destacó la importancia de verificar que las plantas destinadas a guisos o bebidas estén completamente libres de agroquímicos que afecten la salud humana. Recalcó que la florifagia, práctica de incorporar flores en la dieta, debe realizarse con absoluto respeto y responsabilidad hacia la naturaleza.

Bajo esta visión académica integral, los futuros profesionales formados en la máxima casa de estudios hidalguense aprenden la relevancia de cocinar con insumos regionales. Con ello, respaldan directamente la labor de los floricultores de Tula de Allende, Ixmiquilpan, Tlaxcoapan, Actopan y Tezontepec de Aldama, municipios donde tan solo en 2025 la producción de cempasúchil superó las mil 200 toneladas, según datos de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER).