Evelin Acosta enlaza décima, repentismo y denuncia social desde la música

Cultura
  • Su repertorio reunió tradición jarocha y un tema dedicado a colectivos de búsqueda

La décima espinela, el repentismo y el son jarocho fueron los lenguajes elegidos por Evelin Acosta López para compartir emociones, ideas y demandas sociales durante su concierto efectuado en la Rectoría General de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).

La presentación acompañó las actividades por la firma de un convenio de colaboración entre esta casa de estudios y Amnistía Internacional, sección México, acto que contó con la asistencia de autoridades de ambas instituciones.

La escritora, decimista y versadora es originaria de Loma Bonita, Oaxaca, y tiene una trayectoria vinculada con la composición oral poética y la música de la región. Como jaranera y cantadora incorpora estrofas propias a distintas composiciones y construye un diálogo directo con el público.

Aunque no se considera ejecutante ni cantante, comentó en entrevista, que eligió el camino de la versada y se especializó en la improvisación de estrofas compuestas por diez versos octosílabos.

La expresión artística jarocha estuvo presente desde su infancia, pues sus bisabuelos y tatarabuelos fueron intérpretes tradicionales. Su familia recuperó algunos de los requintos originales utilizados por sus antepasados, instrumentos que aún conserva y que fortalecieron su interés por esta expresión cultural.

Su carrera profesional comenzó con Diapasón Ensamble, proyecto fundado con sus hermanos en la adolescencia. Más tarde se integraron su padre y varios amigos, con quienes participó en distintos fandangos.

En 2016 inició un vínculo artístico con la agrupación Caña Dulce y Caña Brava. Escribe líneas poéticas para sus interpretaciones, incorpora estructuras poéticas a algunos sones y propone dinámicas de creación espontánea con las audiencias. Este trabajo continúa junto con sus recitales individuales.

La artista también imparte talleres en línea en evelinacosta.com.mx, dirigidos a principiantes, intermedios y avanzados, y cursos de repentismo.

“Crear esta estructura musical es cuestión de entrenar el oído y aprender a tener cierta rítmica al momento de hacer los versos. Todos tenemos aptitudes para ciertas cosas y, en la improvisación, hay que tener agilidad de mente para ir cachando rimas en el momento”, explicó.

Prepara la producción de un disco y la promoción de Espinelas con espinas, obra literaria cuya segunda edición aparecerá en agosto.

La autora ha colaborado con organizaciones como el Consorcio para el Diálogo Parlamentario y la Equidad Oaxaca, asociación dedicada a la defensa de los derechos de las mujeres. Su obra aborda la violencia de género y la desaparición de personas, entre otras problemáticas.

“Hago denuncia a través de las canciones sobre causas que considero necesario voltear a ver, como la violencia de género o las demandas constantes de las madres buscadoras ante los altos niveles de desaparición en México”, señaló.

Como parte de su actuación interpretó Se busca, pieza que concibe como una ofrenda para los colectivos de búsqueda. La composición conmovió a los asistentes con estrofas dedicadas a quienes recorren el país para localizar a sus familiares:

Solo te juro tesoro,

por mi abierta cicatriz,

que encontraré tu raíz

bajo este sol o esta luna,

así levante una a una

las piedras de este país”.

La obra concluye con un mensaje de solidaridad. “Que este son sea una caricia y nuestros versos, abrazos, acompañando sus pasos en búsqueda de justicia”.

Al final del encuentro cantó Esperanza, pirekua originaria de Michoacán. Estuvo acompañada por Ulises Martínez, en guitarra y violín, y César Martínez, en tololoche y bajo.