Espiral del Silencio

Opinión
  • UNAM viola los derechos laborales

Por Urbano Barrera

La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) viola los derechos de sus trabajadores con falsos horarios, atribución de funciones indebidas, además de hostigamiento y acoso laboral.

Muestra de esta situación es lo acontecido por Ana Carolina Sepúlveda Vildósola, Gabriela Borrayo Sánchez y Rubén García Zepeda, directora, secretaria general y secretario jurídico y administrativo de la Facultad de Medicina, quienes violaron la Ley Federal de Trabajo al haber separado de su cargo, de manera injustificada, al Dr. Oscar Barrera Sánchez, desde marzo de 2025.

Aun cuando el Séptimo Tribunal Laboral de Asuntos Individuales, con sede en la Ciudad de México, condenó a la UNAM a “La reinstalación en el puesto determinado “Jefe de Unidad Académica” adscrito a la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México”, la Máxima Casa de Estudios de México intenta todo lo posible para no cumplir con la sentencia.

Es importante señalar que la sentencia fue dictada después de que la Universidad Nacional Autónoma de México no pudiera justificar la separación del cargo del trabajador tanto en documentos probatorios, desahogo de pruebas, como en la audiencia entre las partes y que, por el contrario, se exhibieran en tal procedimiento una serie de prácticas ilegales como falsear información de testigos y la existencia de un supuesto horario de trabajo que no está normado en ningún reglamento.

En palabras de su apoderada legal “se sigue por usos y costumbres”. La sentencia señala “[…] pues como lo precisó la apoderada de la Universidad demandada al desahogar la confesional a su cargo, en la referida Casa de Estudios no existe un oficio o memorándum en el cual se especifiquen dichos horarios, razones suficientes para que este juzgador estime que el despido se torna injustificado”.

Quejas promovidas por la UNAM, ya como recursos para alargar la reinstalación del Dr. Barrera y que la comunidad de la Facultad de Medicina no se entere de las tropelías que se gastan las autoridades de esa escuela, dejan en claro la violencia laboral que se vive en la Máxima Casa de Estudios.

Por ejemplo, si se toma en cuenta el instrumento denominado Violentómetro laboral, realizado por el Instituto Politécnico Nacional (IPN) y la Secretaría de Educación Pública (SEP), el despido injustificado es una de las formas más agresivas de maltrato y que ponen en riesgos de salud a los trabajadores.

De igual forma, los vacíos legales con los que cuenta la institución educativa, como supuestos nombramientos de “trabajadores de confianza” más por tradición que por las funciones que se desempeñan, como lo consigna la Ley Federal del Trabajo, provocan una serie de despidos ilegales, hostigamiento y acoso laboral, como lo sufrieron Lizbeth Valdez Orozco y Adriana García Ramírez, también adscritas a la Secretaría General de la Facultad de Medicina y quienes renunciaron por el daño emocional y moral por parte de las autoridades de esta facultad.

Tal como lo escribió la propia directora de la Facultad de Medicina, Ana Carolina Sepúlveda Vildósola, para la Revista Médica del Instituto Mexicano del Seguro Social, en 2017 (vol. 55, núm. 1), “El acoso en ambientes educativos (bullying) o laborales (mobbing) es una conducta que ha ido en aumento y México no es la excepción.

Sus consecuencias pueden ser catastróficas, dado que pueden incidir en que las víctimas de estos tipos de acoso lleguen incluso a suicidarse […]”. Pareciera que la primera mujer dirigiendo la Facultad de Medicina de la UNAM, emplea los mismos procedimientos agresivos, violentos y autoritarios patriarcales, que tanto critica, para atentar contra la estabilidad laboral y emocional de los trabajadores.

Asimismo, es de llamar la atención que, la propia Rectoría, quien está defendiendo el caso para la Universidad, está permitiendo y haciéndose cómplice de las arbitrarias y arteras prácticas ilegales que se llevan a cabo en las escuelas y facultades de la UNAM. Tan es así que, las propias instancias de defensoría universitaria no protegen a los docentes ni a los trabajadores, como si estos no fueran integrantes de la comunidad.

Parece que el Dr. Leonardo Lomelí, rector de la UNAM, y la Dra. Patricia Dávila, secretaria general, no incluyeron, de manera premedita, el respeto y garantía de los derechos laborales dentro de su supuesta reforma integral para modernizar la institución, con la finalidad de lesionar la dignidad y los derechos de los trabajadores universitarios.

Es necesario que, la presidenta de la República, la Dra. Claudia Sheinbaum, el secretario de Educación Pública, Mario Delgado Carrillo, así como María del Rosario Orozco Caballero, presidenta de la Comisión de Educación en la Cámara de Diputados y el senador, Raúl Morón Orozco, presidente de la Comisión de Educación en el Senado de la República, analicen lo que está pasando en la UNAM, quien parece que se refugia bajo la autonomía universitaria para violentar los derechos de sus trabajadores, como ocurre en la Facultad de Medicina.