Entregan el Premio Bellas Artes de Crónica Literaria Carlos Montemayor 2026 a Daniel Melchor

Cultura
  • La obra ganadora, Manantial herido, aborda la historia de la ciudad de Allende, Coahuila, y la desaparición de personas
  • La coordinadora nacional de Literatura, Minerva Reynosa Álvarez, destacó la importancia del galardón que reconoce a este género situado entre el periodismo y la literatura

La Secretaría de Cultura del Gobierno de México y el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL), a través de la Coordinación Nacional de Literatura, en colaboración con el Gobierno del Estado de Chihuahua, mediante la Secretaría de Cultura del Estado de Chihuahua, entregaron el Premio Bellas Artes de Crónica Literaria Carlos Montemayor 2026 a Daniel E. Melchor Fernández por su crónica Manantial herido. La ceremonia de premiación se realizó el viernes 30 de octubre en el marco de la Feria del Libro de Chihuahua (FELICG).

El presídium estuvo conformado por el autor galardonado, Daniel E. Melchor Fernández; la coordinadora nacional de Literatura, Minerva Reynosa Álvarez, y el director general de Desarrollo Cultural de la Secretaría de Cultura del Estado de Chihuahua, Gustavo Macedo Pérez.

El autor premiado agradeció a las instituciones convocantes por la entrega del galardón, el cual lleva el nombre de un cronista fundamental y destacado de la literatura mexicana, como Carlos Montemayor, de quien dijo recordar “con bastante dignidad la lectura de sus novelas sobre la Guerra Sucia. Justo cuando más me interesé por ese tema, me encontré con esa novela”. Posteriormente, dio lectura a un fragmento de la obra ganadora.

La coordinadora nacional de Literatura, Minerva Reynosa Álvarez, destacó la importancia del reconocimiento, que tiene más de cuatro décadas de existencia, que galardona al género situado entre el periodismo y la literatura. “Daniel Melchor obtuvo este año el Premio Bellas Artes de Crónica Literaria Carlos Montemayor y quien se suma a una lista de escritoras y escritores muy pertinentes en la literatura mexicana, como J. M. Servín, Ernesto Lumbreras, Ana Luisa Calvillo, Yunuen Díaz, Omar Millán, ya referentes de la crónica literaria en México”.

Agregó que la obra ganadora se ubica en una ciudad de Coahuila, en un lugar donde parece que se ha detenido el tiempo. A partir de todo ahí, un joven descubre, más allá de la arquitectura del lugar, la historia, la cual está relacionada con una época donde los casinos proliferaron en la frontera en la segunda década del siglo XX; la de sus habitantes y la de un suceso que puso en el mapa a Allende en 2011: la desaparición de personas.

Por su parte, el director general de Desarrollo Cultural de la Secretaría de Cultura del Estado de Chihuahua, Gustavo Macedo Pérez, afirmó que pensar en Carlos Montemayor es recordar a un hombre sensible y de riguroso talente, que no sólo retrató a la geografía del norte del país, sino que también dio voz a las causas sociales y valores que muchas veces se dejan de lado.

“Montemayor comprendió como pocos que la literatura no es un adorno o un ejercicio evasivo, sino una herramienta de unificación y testimonio. La crónica literaria, que hoy nos convoca, habita precisamente entre esa frontera fértil entre la realidad y la belleza de la palabra. La crónica demuestra cómo una realidad hiere a un testigo, pero también como ese testigo logra escribir y transforma en memoria donde se comparte el pensamiento objetivo”, agregó.

Destacó la trayectoria de Daniel E. Melchor Fernández como escritor y periodista, que es un testimonio de empatía con la que se acerca a las realidades más complejas de nuestro país. “Recibe nuestra más sincera felicitación por parte del pueblo de Chihuahua. Este reconocimiento es un impulso para que sigas prestando tu voz y tu talento a las historias que necesitan ser contadas”.

El jurado calificador, conformado por Irma Gallo, J. M. Servín y Carlos Manuel Cruz Meza, decidió reconocer la obra al considerar que “la importancia de este trabajo radica en que un evento devastador, como la destrucción parcial del poblado de Allende, Coahuila, es sólo el referente inicial para un tema muy importante: la manera en que el arte y, en específico, la literatura, puede impactar para bien la vida de los habitantes de una localidad que emerge poco a poco del horror, contribuyendo a que ese duelo colectivo sea más llevadero”.