- Es conveniente honrarla con inscribir con letras de oro en el muro de honor del salón de sesiones la leyenda «475 años de la Universidad de México (1551-2026)”, afirma
- Como universitario y como maestro de la UNAM, era un deber moral y un deber como jurista formado en estas aulas, hoy estampar con letras de oro, resalta
El presidente de la Junta de Coordinación Política y coordinador del grupo parlamentario de Morena, diputado Ricardo Monreal Ávila, sostuvo que en 475 años la Universidad Nacional Autónoma de México, “esta máxima casa de estudios ha tenido por propósito formar profesionistas, científicos, matemáticos, historiadores, juristas, biólogos, ingenieros, arquitectos, filósofos”.
Ha sido, dijo, extraordinario cómo esta universidad ha formado una pléyade de hombres y mujeres que han sido representantes e intelectuales de nuestra nación. “Incluso en las distintas etapas, el México colonial, luego el México independiente, el México revolucionario y el México moderno, en todas ellas la UNAM ha enfrentado crisis, avances y ha salido adelante.
Al fijar su posicionamiento respecto al dictamen para inscribir con letras de oro en el muro de honor del salón de sesiones de la Cámara de Diputados la leyenda «475 años de la Universidad de México (1551-2026)», de la cual fue autor de la propuesta, el diputado Monreal Ávila resaltó que “es conveniente honrar a la UNAM, honrar a una casa de excelencia, considerada de las mejores del mundo, dentro de las 50 universidades del mundo, y por eso creo que es una justicia a tiempo de establecer, estampar con letras de oro aquí los 475 años de fundada la UNAM”.
Destacó que “como universitario y como maestro de la UNAM, era un deber moral y un deber como jurista formado en estas aulas, hoy estampar con letras de oro aquí en el muro de honor las letras de los 475 años que tiene de fundada la UNAM.
Agradeció a la Comisión de Régimen, Reglamentos y Prácticas Parlamentarias, a su presidente e integrantes por darse a la tarea de dictaminar su propuesta de iniciativa. “Fue muy cuidadoso y fue una buena expresión, diría yo, intelectual, introductoria de la iniciativa que formulé”.
El legislador precisó que ha pasado mucha gente por la UNAM, escritores, historiadores. “Recuerdo a algunos de ellos, Manuel Altamirano, un historiador de primera. O precursores intelectuales de la Revolución Mexicana, Ricardo Flores Magón, incluso líderes sindicales como Vicente Lombardo Toledano, o juristas destacados como Enrique Dussel, Pablo González Casanova, Arnaldo Córdova, Elena Poniatowska, José Revueltas, Ifigenia Martínez o Porfirio Muñoz Ledo. Fueron estudiantes, maestros y egresados de la UNAM.
Octavio Paz, o Mario Molina, premios Nobel, pero también hubo mujeres destacadas que han pasado por sus aulas: Matilde Montoya, que fue la primera médica mexicana; Helia Bravo Hollis, primera bióloga en el país; María Elena Caso, la geógrafa María Gutiérrez Vázquez, la física Alejandra Jáidar; Silvia Torres, María Cetto, física destacadísima, Julieta Fierro. María Batalla Zepeda y Claudia Sheinbaum, presidenta de México, científica destacada. Incluso, también por estas aulas pasó Gómez Morín, también lo hizo, añadió.
La UNAM, indicó, se convirtió en la conciencia crítica de la nación. “Recordemos 1968, la UNAM fue la piedra angular en el movimiento estudiantil que provocó transformaciones políticas, sociales y económicas”.
El diputado coordinador recordó que fue en 1551, cuando una cédula real de Carlos V, el rey de España, produjera y estampara su firma para crear la Real y Pontificia Universidad de México. “Fue hasta dos años después, por cierto, cuando se estableció y lo hizo donde ahora era la Corte, donde hoy es la Corte, ahí se estableció la primera Real y Pontificia Universidad de México.
Explicó que la autonomía de la UNAM es una lucha histórica y no se debe a una persona. En 1835-36, Valentín Gómez Farías intentó quitarle el carácter religioso, clerical y otorgarle a la Universidad Nacional un carácter laico, y no lo logró; Benito Juárez, recompone la universidad, redefine los objetivos y le da un sentido laico. En 1881, Justo Sierra intenta, con un proyecto de ley, otorgarle plena autonomía, el cual no prospera. Más tarde, Félix Palavicini, retoma e impulsa la autonomía, aunque tampoco prospera; y en 1921 por José Vasconcelos instituyó legalmente el escudo actual de la universidad y estableció la frase: “Por mi raza hablará el espíritu”, que es un lema que revela la vocación humanista de la UNAM.
La autonomía, agregó, se logró en 1929 y la consiguen las y los maestros, así como las y los estudiantes, “porque en 1928 decretaron una huelga en la UNAM para que le reconocieran la autonomía y en 1929 oficialmente les reconocieron la autonomía a la Universidad Nacional Autónoma de México”.
Por último, el legislador envió un saludo respetuoso y afectuoso al rector de la UNAM, Leonardo Lomelí Vanegas, a los maestros y maestras catedráticos de las escuelas y por supuesto a los estudiantes, a los alumnos en todas las carreras, incluyendo las preparatorias”.


