El único que gana con la reforma a la Ley de Amparo es la propia autoridad: Alberto Woolrich

Política

Javier Divany Bárcenas

La única ganancia de la que se puede hablar con la reforma a la Ley de Amparo, es la que se le concede a la propia autoridad, gracias a esos cambios evita por mucho las limitativas que anteriormente eran evitadas por esa ley antes de la reforma, así lo consideró el presidente de la Academia de Derecho Penal del Colegio nacional de Abogados Foro de México A. C., Alberto Woolrich Ortiz.

El abogado especializado en derecho penal y amparo, dijo a Hoja de Ruta Digital que los cambios efectuados por el Congreso de la Unión a la Ley de Amparo, al único que beneficia será a la propia autoridad porque muchos sectores que antes lograban protegerse de los abusos de La autoridad hoy quedarán desprotegidos.

Advirtió que, México con esas reformas se dirige al caos, y que no hay que olvidar que el “Constituyente Revolucionario” jamás perderá su esencia, pues dentro de los mandatos que otorgaba el espíritu de esa ley, aún subsiste en esencial la disposición inserta en el 136 de nuestra Ley de Amparo.

Artículo 136: “En caso de que por cualquier trastorno público se establezca un gobierno contrario a los principios que ella sanciona, tan luego como el pueblo recobre su libertad, se restablecerá su observancia”.

Alberto Woolrich, señaló que para las togas que se precian de estudiar el Derecho, resulta evidente que el supuesto al que alude el arábigo en cita ha encontrado vigencia.

“Luchemos por que en su oportunidad se aplique el numeral en comento. Provoquemos el triunfo de la teoría plasmada por el Constituyente Revolucionario.

“Siempre se ha sostenido y se seguirá sosteniendo que en el espíritu de esa Carta de Carranza se encuentra el principio y el beneficio para México”.

Dijo que nuestra Ley de Amparo en el ayer significaba el medio jurídico adecuado para acudir ante nuestros Tribunales Federales para solicitar que la autoridad, cualquiera que ésta fuere, respetara las salvaguardas contenidas en los preceptos de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y que los órganos que conocieran de esas solicitudes de justicia, otorgaran a los nacionales la protección constitucional que evitaran los actos de autoridad arbitrarios, que la autoridad fuera la que fuera, interpretara de manera correcta la ley.

La Ley de Amparo con antelación le brindaba al gobernado un medio jurídico para evitar abusos de parte de cualquier poder de los reconocidos constitucionalmente, era una norma ejemplar, la cual le daba lustrea nuestro México, la misma quiso ser imitada por muchas naciones, pero nunca se llegó a igualar con la nuestra.

En la actualidad la Ley de Amparo, gracias a esas reformas, ha dejado de tener la efectividad que antaño tenia y las reformas propiciadas por esta cuarta transformación únicamente traen como consecuencia el conceder más poder a una autoridad arbitraria e ignorante en la aplicación de nuestras leyes, con ello queda menguada por mucho la efectividad que se tenía antaño.

El pueblo es el que sufrirá graves afectaciones como lo serian evitar la protección de las garantías individuales, concediéndole al Estado mayor rango de efectividad e impunidad a la delincuencia del poder político, del poder económico y del poder delincuencial.

Esas reformas, lamentablemente, no acarrean ningún beneficio jurídico, a contrario afectan por mucho en las defensas que se tenían para evitar malos actos de autoridad, y consecuentemente alejan por mucho de los elementos legales con que contaban para hacer valer los derechos.

Los sectores más vulnerables serán los menores, los discapacitados, las organizaciones sociales y empresariales, los periodistas y en general cualquier gobernado, que quedarán limitados, evitando con ello que se le concediera la protección constitucional que la “Institución de Otero y Rejón” crearon, dentro de esos grupos por desde luego queda la comunidad LGBTTTIQ y muchas más.

Uno de los objetivos de la reforma que tanto pregonan los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial de ésta Cuarta Transformación de la República, era evitar que se efectuara abuso de ese juicio de amparo que protegía a los nacionales y a los extranjeros que se encontraran dentro del territorio nacional.

“La verdad es que jamás se abusó del amparo, que si bien es cierto que crecieron por mucho las solicitudes de protección constitucional efectuadas por millones de justiciables, lo fue por el hecho innegable que las autoridades estaban y están abusando de su poder para transgredir impunemente nuestras leyes, llevando con esas reformas a un Estado de Derecho debilitado y a una democracia mal entendida”.