El arte transforma la mirada cuando comienza por el oído

Cultura
  • Khan of Finland y Miguel Ángel Estévez presentaron Blanco sobre Blanco

El artista sonoro Khan of Finland y el creador visual Miguel Ángel Estévez unieron sus talentos en Blanco sobre Blanco, performance que articuló sonido, escultura y arquitectura en torno a la exposición Pliegues y Tramas, en el Centro Cultural Casa del Tiempo de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).

La intervención modificó el recorrido habitual de la muestra e invitó al público a acercarse a las obras desde la escucha, el movimiento y la percepción corporal.

Khan explicó en entrevista que el proyecto surgió después de conocer la producción de Estévez e identificar afinidades entre su lenguaje musical y la exploración de las estructuras, la materia y el espacio. A partir de ese encuentro creó una pieza inspirada en la abstracción de Kazimir Malévich.

El montaje no se limitó a incorporar música en la galería, sino que buscó fortalecer el vínculo entre las personas y las esculturas. Para Khan, la dimensión acústica posee una cualidad singular porque “solo existe en el momento”. Su carácter efímero permite aproximarse al arte desde otra perspectiva y alterar el estado de ánimo de los asistentes.

El artista sostuvo que la resonancia añadió una nueva capa de lectura a la propuesta expositiva. A su juicio, llega a la emoción antes que a la razón y abre distintas vías para relacionarse con las producciones.

“El sonido va directo a partes de la conciencia que no pasan por la lógica; llega al cuerpo, a la sensación”, comentó. Esta característica contribuye al propósito de hacer elementos que conmuevan y despierten distintas interpretaciones.

La respuesta de quienes asistieron mostró los efectos de la interacción entre vertientes artísticas. Cuando las primeras capas sonoras ocuparon el recinto, las conversaciones disminuyeron. Algunas personas dirigieron la vista hacia las piezas suspendidas y avanzaron entre los dobleces al ritmo de la composición.

El piso iluminado, el entorno del CC Casa del Tiempo y las esculturas integraron un mismo paisaje. La composición dejó de cumplir una función de acompañamiento y se convirtió en una alternativa de acceso a estas expresiones.

Varios participantes utilizaron sus teléfonos para conservar fragmentos de una experiencia concebida para ocurrir en un instante y en un lugar específico.

Khan indicó que incorporó la acción escénica a sus puestas para establecer un contacto más cercano con la concurrencia. La música electrónica, expuso, suele colocar al artista detrás de una computadora, por lo que la acción escénica abre la posibilidad de construir una relación directa con quienes asisten.

El creador visual afirmó que las esculturas conservaron su identidad, aunque la propuesta auditiva amplió las formas de recorrerlas y activó asociaciones entre las esculturas, el espacio arquitectónico y el público.

Para ambos, la convergencia entre lo visual y lo sonoro abrió nuevas vivencias sensoriales y confirmó que un proyecto de este tipo puede modificar la mirada cuando el encuentro comienza por el oído.