- Investigadora de la UAM participó en el encuentro Diálogos por la sustentabilidad. Mujeres y medio ambiente, organizado por SEMARNAT
El ecofeminismo permite comprender la relación entre la explotación de la naturaleza y la subordinación histórica de las mujeres, consideró la doctora Aleida Azamar Alonso, investigadora de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).
Durante su participación en el encuentroorganizado por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT), la académica señaló que la crisis ambiental global y las desigualdades de género no pueden analizarse por separado.
Destacó que el enfoque teórico, surgido en la década de 1970 como respuesta a la creciente preocupación por el deterioro ambiental, vincula la ecología, la sociología y el feminismo para sostener que la dominación de la naturaleza y la opresión de la población femenina comparten raíces históricas comunes. Ambos procesos se originan en estructuras de poder que han privilegiado modelos de desarrollo basados en la explotación intensiva de recursos y en relaciones sociales jerárquicas.
Desde esta mirada crítica, el desequilibrio socioambiental no constituye un fenómeno aislado, sino el resultado de un sistema económico que depende del consumo permanente y la depredación de los ecosistemas.
La doctora Azamar Alonso también abordó la división sexual del trabajo, que a lo largo de la historia ha asignado a las mujeres las tareas de cuidado y de reproducción social, mientras que a los hombres se les ha vinculado en primer lugar con la provisión económica.
La profesora del Departamento de Producción Económica de la Unidad Xochimilco criticó que indicadores como el Producto Interno Bruto (PIB) excluyan estas actividades, al no generar ganancias directas en el mercado.
“El modelo económico dominante ignora que la producción depende de responsabilidades de cuidado y de los ecosistemas que sostienen la vida”, añadió.
Como ejemplo concreto de estas dinámicas, analizó el caso de la minería en México. De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) y de la Cámara Minera de México, en 2019 las mujeres representaban 17 por ciento de la fuerza laboral del sector, lo que equivale a alrededor de 57,000 trabajadoras. Además, muchas de ellas se concentran en labores de limpieza, cocina o apoyo administrativo, mientras que su presencia en puestos directivos y en la operación de maquinaria pesada continúa siendo limitada.
Azamar Alonso advirtió que, en algunos casos, la incorporación de mujeres en esta industria responde más a estrategias de “lavado rosa” o pinkwashing que a cambios estructurales reales, ya que persisten brechas salariales, trato desigual en el trabajo y denuncias de acoso, lo que evidencia la falta de políticas integrales de igualdad.
En su intervención, resaltó los riesgos que enfrentan quienes defienden el medioambiente en América Latina. Según los informes citados por la especialista, entre 2009 y 2020 fueron asesinados 1,273 ambientalistas en la región, lo que representa casi dos tercios del total mundial. Estos conflictos se concentran principalmente en sectores como la actividad extractiva, la agroindustria y la explotación del agua.
En este contexto, la doctora Azamar Alonso puntualizó que las defensoras enfrentan obstáculos adicionales, como la estigmatización social, la violencia diferenciada, incluidas amenazas sexuales, y un acceso más limitado a la propiedad de la tierra y a espacios de liderazgo, a pesar de que, en muchas comunidades, son ellas quienes sostienen la vida cotidiana y lideran la resistencia frente a proyectos extractivos. La investigadora reiteró que la corriente ecofeminista no solo analiza la crisis ambiental y social, sino que propone nuevas formas de imaginar el futuro, ya que las narrativas construidas hoy pueden abrir caminos hacia modelos de desarrollo más justos y sostenibles.


