- Las muestras abordan, desde la fotografía, la escultura y la cerámica, temas como la memoria, la transformación de las tradiciones y las representaciones del cuerpo femenino
La Secretaría de Cultura del Gobierno de México y el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL), a través del Museo de Arte de Ciudad Juárez (MACJ), presentan hasta el 27 de septiembre las exposiciones Máquinas de amar, de Isabel Paredes, y La última función, de Francisco Servín Romero.
“Ciudad Juárez tiene en su Museo de Arte un espacio donde la creación dialoga con las preguntas de nuestro tiempo. Estas dos exposiciones invitan a reflexionar sobre la memoria de una tradición que se transforma y sobre las representaciones del cuerpo femenino. Sostener una programación artística gratuita en la frontera es una responsabilidad pública que fortalece el derecho a la cultura en cada región”, señaló la secretaria de Cultura del Gobierno de México, Claudia Curiel de Icaza.
En la muestra La última función, Francisco Servín Romero aborda el mundo del circo y las emociones que suscita. Sus imágenes construyen un universo visual marcado por la teatralidad, la luz y los personajes que conforman la experiencia circense, al tiempo que evocan la memoria de una tradición que se transforma. Como señala el propio artista: “El circo no se explica desde afuera: se recuerda desde adentro, desde esa primera vez en que alguien nos llevó de la mano y nos dijo: ‘mira’. Y miramos. Y el mundo, por un momento, fue distinto”.
La exposición documenta una práctica cultural en transformación a partir de la prohibición del uso de animales en los circos de México. En este contexto, Servín Romero registra la última función con animales del Circo Atayde Hermanos, realizada en 2015, cuando la compañía contaba con más de un siglo de tradición circense. A través de sus fotografías, el artista no solo busca registrar un momento, sino generar vínculos entre quien observa y lo observado, y reflexionar sobre la permanencia, la pérdida y la memoria.
Fotografiar aquella última función se convierte así en un ejercicio de memoria y preservación. Desde una mirada que recupera la experiencia del espectador, sus imágenes invitan a reencontrarse con la capacidad de asombro de la infancia y con el recuerdo de un espacio donde la imaginación ocupaba el centro de la experiencia. La memoria personal se convierte en una puerta para reconocer también la despedida colectiva de una parte de la tradición circense.
Por su parte, Máquinas de amar, de Isabel Paredes, reúne piezas que, a través de la picardía y el humor, abordan los estereotipos y las construcciones culturales que han acompañado las formas de entender la feminidad. La artista explora lo lúdico, lo grotesco y el anhelo de feminidad como estrategias para elaborar un discurso estético-político, así como las relaciones entre cuerpo, género y materialidad.
En la exposición, el cuerpo se plantea como un campo de disputa simbólica en el que es posible ensayar resistencias y producir nuevas formas de ver, sentir y pensar lo femenino. A través de esculturas, objetos animados y cerámicas intervenidas, Paredes revisita los imaginarios culturales que históricamente han configurado la representación del cuerpo femenino como objeto de contemplación, deseo o control.
El carácter lúdico de las obras propone un diálogo entre belleza e ironía, fragilidad y mecanicismo. El juego funciona como una estrategia para cuestionar representaciones y abrir otras posibilidades de interpretación, mientras el cuerpo femenino se desdobla en figura, objeto y máquina. De esta manera, las piezas exploran la ambigüedad, el humor y el deseo como recursos para construir nuevas aproximaciones a lo femenino.
El Museo de Arte de Ciudad Juárez se ubica en Av. Lincoln y Coyoacán s/n, Zona Pronaf, Ciudad Juárez, Chihuahua. La entrada es libre.


