Javier Divany Bárcenas
En el marco de la COP30, la diputada Azucena Arreola Trinidad, presidenta de la Comisión de Pesca y co-presidenta del Caucus de Océanos México, destacó por su firme postura y liderazgo al presentar una visión renovada sobre el papel del océano, las comunidades costeras y el sector pesquero dentro de la acción climática nacional. Durante un diálogo con la Alianza Juvenil por la Sostenibilidad (AJUVES), la legisladora subrayó que la NDC 3.0 de México —el nuevo compromiso climático del país— integra por primera vez una estrategia robusta para proteger ecosistemas marinos, fortalecer la resiliencia costera y garantizar la seguridad alimentaria desde un enfoque científico, social y de justicia climática.
Arreola enfatizó que la crisis climática ya ha provocado pérdidas económicas importantes en la pesca y que el país requiere políticas públicas que transiten hacia modelos sostenibles, regenerativos y con mayor participación juvenil.
Además, adelantó que desde el Congreso impulsará la actualización de la Ley General de Pesca y Acuacultura Sustentables para armonizarla con esta visión climática y responder a los desafíos de un México bioceánico.
Su intervención, sólida y orientada a la ciencia, la colocó como una de las voces más relevantes del Congreso en la agenda ambiental y en la defensa de las comunidades que dependen del mar.
Dijo que la NDC parte de una realidad innegable, México es un país altamente vulnerable al cambio climático, los sectores primarios como la agricultura, la ganadería, los bosques y la pesca ya están enfrentando pérdidas importantes asociadas a sequías y eventos extremos, y el documento reconoce explícitamente que el sector pesquero ha sufrido impactos económicos significativos en las últimas décadas (pérdidas superiores a 250 mdp por evento).
Además, establece una línea muy clara, pues, si queremos proteger la pesca y la acuacultura, debemos proteger primero los ecosistemas que las sostienen.
Por eso incorpora un enfoque de manejo y restauración de mares y costas, con medidas específicas para fortalecer la resiliencia de las comunidades costeras y garantizar que sus actividades económicas puedan adaptarse a un clima cambiante.
Esto incluye promover alternativas sostenibles, mejorar la infraestructura, y reconocer que la crisis climática no afecta a todas las regiones por igual: hay zonas donde la presión sobre los ecosistemas marinos ya es crítica, señaló la diputada.
Un punto clave para ustedes, las juventudes, es la importancia que la NDC da a la ciencia y el conocimiento y el documento subraya la necesidad de impulsar investigación permanente sobre el impacto del cambio climático en la pesca y la acuacultura, para identificar riesgos, oportunidades y medidas de adaptación realistas.
Desde la Comisión de Pesca de la Cámara de Diputados, celebramos que esta NDC fortalezca la idea de que la adaptación debe ser integral. “No podemos abordar el cambio climático desde sectores aislados. Necesitamos conectar la pesca con la restauración de ecosistemas, con la gestión del riesgo, con la seguridad alimentaria y con la economía circular”.
Es por ello que, desde el Poder Legislativo, asumimos ese compromiso, avanzar en la actualización de la Ley General de Pesca y Acuacultura Sustentables, para armonizarla con esta visión climática y garantizar que nuestras políticas públicas respondan a los retos de una nación bioceánica que necesita producir sin destruir.

