Arquitectura y prevención, claves para reducir riesgos de incendios en casa habitación

Cultura
  • Patios de iluminación y azoteas, desplazados en desarrollos habitacionales recientes, agravan daños: investigadora de la UAM
  • En los últimos cuatro años, el 43 % de los siniestros por fuego no controlado ocurrieron en viviendas, de acuerdo con la AMIS

La arquitectura y el diseño urbano desempeñan un papel relevante en la prevención de conflagraciones en espacios domésticos, tanto en la planeación de nuevos inmuebles como en el mantenimiento de construcciones existentes, mencionó la doctora Georgina Ramírez Sandoval, investigadora de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).

De acuerdo con datos de la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS), en el último cuatrienio el sector asegurador registró que el 43 % de los incidentes por fuego no controlado ocurrieron en unidades habitacionales, lo que los convierte en el evento más común.

La académica adscrita al Departamento de Investigación y Conocimiento para el Diseño de la Unidad Azcapotzalco, explicó que elementos tradicionales, como los patios de iluminación y el uso de azoteas han sido desplazados en diversos desarrollos urbanos recientes, lo que eleva las posibilidades de acumulación de gases y limita la ventilación natural.

“Estos espacios permitían ubicar calentadores y tanques de gas al aire libre, reduciendo la acumulación de sustancias peligrosas dentro de la vivienda”, indicó la arquitecta y especialista en urbanismo.

La doctora Ramírez Sandoval advirtió que las normativas urbanas vigentes han permitido una sobredensificación de los edificios, en donde se prioriza la rentabilidad inmobiliaria sobre condiciones adecuadas de habitabilidad.

Muestra de lo anterior es la proliferación de obras pequeñas, como los denominados lofts, donde la ubicación y proximidad a servicios, comercios, transporte y centros de interés, se privilegia por encima de la seguridad.

Sin embargo, subrayó que los accidentes por fuego no se presentan solo en propiedades nuevas; en el caso de residencias antiguas, el principal riesgo radica en la falta de revisión de instalaciones eléctricas y de gas.

“Aunque una casa esté bien ventilada, una instalación sin revisión durante años representa una amenaza constante”, aseguró, al destacar la responsabilidad compartida entre propietarios, arrendatarios y condóminos.

La Secretaria de Gestión Integral de Riesgos y Protección Civil reporta que cada día, los servicios de emergencia de la Ciudad de México atienden en promedio entre 11 y 15 accidentes relacionados con el mal estado de las tuberías de gas en los hogares.

La investigadora alertó sobre la durabilidad limitada de algunos materiales que en la actualidad son utilizados en la construcción, cuya vida útil ronda los 30 años y la falta de incorporación de componentes que se incendian de manera retardada.

El ladrillo, hormigón, piedra o acero no se encienden con facilidad y resisten altas temperaturas, mientras el uso de placas de yeso o fibrocemento en paredes y techos, actúan como barreras contra el calor; incluso, existe madera de alta densidad que cuenta con este tipo de propiedades.

“Pese a ello, esos elementos son más costosos y lo que el sector inmobiliario desea es edificar un mayor número de hogares con menos inversión y tener una pronta recuperación; busca la forma de ganar los permisos, de cubrir las formas y si hay un problema futuro, ya no se hace responsable”.

A lo anterior se suma la escasa cultura de aseguramiento de las residencias frente a incendios, cortocircuitos o sismos en un contexto en el que gran parte de la población apenas cuenta con ingresos suficientes para pagar una renta.

Enfatizó que la prevención se vuelve la herramienta más eficaz para reducir los incidentes, además del cumplimiento de la normatividad y la exigencia de regulación al sector inmobiliario.

La doctora Ramírez Sandoval exhortó a promover campañas de información que fomenten una cultura de cuidado, mantenimiento y detección temprana de peligros en los domicilios. “Los riesgos siempre existirán, pero la previsión permite que sus consecuencias sean menores”.