- Se trata de resguardar a quienes han constituido la columna vertebral de nuestra nación: Romero Celis.
El Pleno de la Cámara de Senadores aprobó reformar la Ley de Desarrollo Rural Sustentable, a fin de incluir en esta legislación a los pueblos y comunidades indígenas y afromexicanas como sujetos de derecho público con personalidad jurídica y patrimonio propio.
El dictamen remitido a la Cámara de Diputados y aprobado con 89 votos, también busca que la Comisión Intersecretarial de Desarrollo Rural Sustentable integre como miembro permanente al Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas, para que las comunidades se incluyan en la definición de las políticas que esta comisión analice.
Los senadores destacaron que este proyecto contribuye sustancialmente a garantizar los derechos de este sector para conservar y mejorar sus entornos, preservar la biculturalidad e integridad de sus tierras, acceder al uso y disfrute preferente de los recursos naturales de los lugares que habitan, como lo establece el Artículo 2 constitucional.
Mely Romero Celis, presidenta de la Comisión de Desarrollo Rural, subrayó que las y los legisladores tienen la obligación de armonizar todas las leyes con lo que establece la Carta Magna, sobre todo cuando se trata de resguardar a “quienes han constituido la columna vertebral de nuestra nación”.
Destacó que las comunidades protegen la riqueza biocultural de nuestro país, por lo que su trabajo y sistemas tradicionales de producción son parte de su organización social, así como un pilar fundamental para sostener la seguridad alimentaria de México.
La senadora de Morena, Olga Patricia Sosa Ruíz, dijo que al incorporarlos en esta legislación se les reconoce para que puedan participar en la elaboración de políticas que les permita a las mujeres contar con más oportunidades, a las juventudes construir un futuro en su comunidad y que producir alimentos les permita vivir con dignidad.
Angélica Montes Rentería, senadora del PVEM, dijo que el proyecto representa una restructuración del derecho para que las culturas puedan participar activamente en la toma de decisiones sobre el uso de tierra y sus productos, sobre todo, cuando “tenemos una deuda histórica que debe saldarse con los pueblos que nos han dado identidad y que representan la composición pluricultural y multiétnica de nuestra sociedad”.



