- Lupita de la Cruz Martínez, originaria de Puebla, participó en el marco de “Las lenguas toman la tribuna” de la sesión de hoy
En la sesión de la Cámara de Diputados, Lupita de la Cruz Martínez, hablante de náhuatl, afirmó que su lengua no es una vergüenza sino fortaleza, y tampoco son solamente palabras, en su lengua viven los consejos de abuelos, costumbres, formas de relacionarse y la manera de entender el mundo.
Por eso—añadió—cuando una persona deja de hablar su lengua por miedo a la burla o al rechazo, no solamente deja de utilizar una forma de comunicación, también corre el riesgo de perder una parte de su propia historia.
Al participar en el marco de “Las lenguas toman la tribuna”, comentó que hoy está aquí como estudiante, mujer, joven y hablante de náhuatl para decir que ser indígena no limita nuestros sueños. Tenemos derecho a prepararnos, construir un mejor futuro y, sobre todo, soñar en grande, sin importar de dónde venimos ni cuál sea nuestra lengua.
“Yo quiero seguir estudiando. Quiero prepararme, salir adelante y construir mi futuro, pero quiero hacerlo de pie, sin esconder mis raíces y sin sentir vergüenza de quién soy. Quiero que las y los jóvenes de mi comunidad sepan que ellos también pueden hacerlo”, añadió.
Dijo que pueden entrar a la universidad, utilizar la tecnología, aprender otros idiomas, prepararse profesionalmente, caminar por el mundo, y “aun así, podemos recordar de dónde venimos. No tenemos que elegir entre nuestra cultura y nuestro futuro. Podemos abrazar las dos cosas”.
La hablante de lengua náhuatl resaltó que hoy habla su lengua con orgullo porque quiere que las nuevas generaciones también puedan hablarla sin miedo. “Quiero que algún día una niña o un niño de mi comunidad pueda decir, con la cabeza en alto: Soy náhuatl. Hablo mi lengua y me siento orgulloso de lo que soy”.
Argumentó que sus raíces no son freno sino la tierra firme desde donde empiezan a crecer. “Todos somos iguales, porque todos somos mexicanos. No debe existir división entre nosotros; nuestras diferencias, culturas y lenguas no deben separarnos, sino recordarnos la riqueza que existe en el país”.
Lupita de la Cruz Martínez agradeció esta oportunidad que se le brinda en la Cámara de Diputados para representar sus raíces y compartir quién es, y al Tecnológico Nacional de México, en especial al Instituto Tecnológico Superior de Huauchinango, por brindarle la oportunidad de estar aquí y representar a su comunidad y a su lengua.
Mencionó que viene de la comunidad de Ahuacatlán, en Huauchinango, Puebla, y es estudiante del Instituto Tecnológico Superior de Huauchinango. “Somos parte de una institución que nos permite prepararnos, aprender y abrirnos camino hacia nuevas oportunidades, sin dejar atrás quiénes somos”.
Reconoció que, si bien hoy es orgullosa hablante de su lengua materna, no siempre fue así. “Hubo un tiempo en el que no me sentía orgullosa de decir que era indígena. Crecí escuchando palabras que nos hacían sentir que ser indígena era algo que debía esconderse. Nos hicieron creer que estudiar una carrera, salir adelante o cumplir nuestros sueños no era para nosotros. Hubo momentos en los que pensé que, para encajar, tenía que dejar atrás lo que soy: mi comunidad, mi gente y mi lengua”.
Con el tiempo—añadió—entendí que el problema no estaba en mi lengua, ni en mi comunidad, ni en mis raíces. El problema estaba en todas esas voces que alguna vez me hicieron creer que ser indígena era algo de lo que debía sentir vergüenza. “Mi lengua es el rostro de mi familia, el alma de mi comunidad y la voz de una historia que ha pasado de generación en generación”.
El presidente de la Mesa Directiva, diputado Raúl Bolaños-Cacho Cué resaltó que Lupita de la Cruz Martínez, a través de su participación se convierte en una voz clave para visibilizar la riqueza de los pueblos originarios, su mensaje principal es claro: la identidad indígena es una fortaleza no un límite.
Ella—añadió—demuestra con orgullo que las y los jóvenes de comunidades originarias pueden alcanzar el éxito académico y profesional, incluso en áreas como la ciencia y la tecnología sin perder nunca sus raíces.



