- Realizan Seminario Historia de las Ciencias de la Alimentación en la Unidad Iztapalapa de la UAM
- El investigador Joel Vargas Domínguez inauguró el ciclo con una reflexión sobre la materialidad y la creatividad en la construcción del conocimiento científico
El doctor en Filosofía de las Ciencias, Joel Vargas Domínguez, investigador posdoctoral de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), Unidad Iztapalapa, encabezó la sesión inaugural del Seminario Historia de las Ciencias de la Alimentación. Epistemología Histórica. Con el libro Iteraciones de Hans-Jörg Rheinberger, como referente, el ponente abordó el enfoque epistemológico histórico, y analizó la creatividad, la imprevisibilidad y la materialidad en los procesos científicos.
Vargas Domínguez explicó que las sesiones del ciclo buscan originar distintas formas de abordar el tema desde un enfoque metodológico, sin la intención de ofrecer recetas para hacer historia; por el contrario, propone guías de orientación sobre cómo enfrentar las problemáticas, analizar los métodos de la ciencia histórica y, así, superar las tradiciones que reducen la historia a una cronología de eventos.
El investigador expuso que el marco epistemológico propuesto por Rheinberger atiende las condiciones históricas y materiales en las que surge el conocimiento. Detalló la forma en que este se consolida en sistemas experimentales y cómo un elemento se transforma en objeto de estudio. Esta postura es contraria a la epistemología clásica, orientada a la búsqueda de una verdad universal y ajena a la temporalidad.
“Rheinberger, menciona que cada vez que se produce algo nuevo, se repite una y otra vez, y esa repetición incorpora una novedad. Por ello, el texto se titula Iteraciones, pues son repeticiones con diferencias. Se trata de la producción científica desde lo concreto y lo material; las teorías son objetos que dependen de sistemas experimentales y de materialidades previas”, afirmó.
Durante su exposición, el ponente destacó que el autor realiza un recorrido desde el siglo XIX en torno a la concepción del conocimiento científico como proceso. Este cambio de perspectiva permite centrar la atención en las etapas intermedias y el aprendizaje derivado de los errores de forma constante, lo que otorga a la ciencia parte de su sentido.
Indicó que, al leer las publicaciones científicas, suele percibirse una secuencia lineal y progresiva del conocimiento, como si este se hubiera construido paso a paso de forma ordenada; sin embargo, al examinar los procesos de generación, se evidencian desvíos, errores y rutas fallidas. El conocimiento no responde a un trayecto rectilíneo, se abre a una multiplicidad de posibilidades.
Este enfoque resulta relevante, señaló, al analizar el trabajo de quienes han investigado la alimentación, la construcción del hambre o la noción de desnutrición, fenómenos que no dependen solo de sistemas experimentales, sino de contextos sociales, políticas públicas y decisiones económicas que están involucradas en estas estructuras sociotécnicas. Desde la epistemología histórica, existen múltiples trayectorias posibles para la construcción del conocimiento.
No hay una racionalidad única en la ciencia. Se crean disciplinas y espacios experimentales; en otros casos, se elaboran cronologías o historias conceptuales sin considerar que esta se construye a partir de condiciones materiales. “La idea es abrir la discusión sobre cómo hacer historia, cómo abordar el problema de la generación de conocimientos y cómo narrarlo con las herramientas, los métodos, los archivos y las fuentes disponibles”.
Asimismo, anticipó la propuesta de editar un libro, en colaboración con la doctora María de Jesús López Alcaide, profesora de la Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional Autónoma de México. La obra se centra en México en su mayoría y estudia la historia de las ciencias de la alimentación desde diferentes disciplinas científicas. El proyecto parte de la premisa de que la ciencia no es lineal, dado que existen diversos caminos para su construcción histórica y narrativa.
“Esta es una sesión general de discusión histórica más que de historia de la alimentación, con el propósito de que les sirva para pensar cómo abordar y concebir estas historias de la alimentación desde cada una de sus trincheras”.


