Redacción
El médico ginecoobstetra Joaquín Ruiz Sánchez, alertó que misoprostol y mifepristona no fueron creados para poner fin a la vida que se desarrolla en el vientre materno, los cuales se venden de manera irregular, sin receta ni supervisión médica, y que son utilizados por las jóvenes como abortivos.
Advirtió que, ninguno de estos dos fármacos son seguros ni deben tomarse a la ligera porque dañan órganos internos de la mujer embarazada y pueden provocar hasta la muerte, como ocurrió con María del Valle, una joven de 23 años.
La automedicación de los fármacos misoprostol y mifepristona para poner fin a la vida que se desarrolla en el vientre materno son auténticos “enemigos silenciosos” para las mujeres porque pone en riesgo su salud y su vida.
En entrevista, el especialista explicó que el origen y vigencia del uso de este tipo de medicamentos es para combatir la gastritis, no como un método para cancelar la vida de un bebé por nacer, como falsamente se hace creer entre niñas y adolescentes, principalmente, quienes recurren a la automedicación de estos químicos.
Consideró que la venta sin ningún tipo de regulación de ambos químicos, misoprostol y mifepristona es un riesgo latente para la salud materna porque su uso y consumo desencadenan daños en órganos internos de la mujer embarazada como lo es el útero y el sistema digestivo, entre otros.
El único fin de las pastillas, dijo, equivocadamente utilizadas para abortar, es inducir una hemorragia, que en ocasiones lleva hasta la muerte de la paciente, sobre todo cuando no hay una debida atención y supervisión médica, sobre todo un diagnóstico sobre el estado de salud de la mujer que los ingiere.
Alertó sobre la medicación que ocurre en internet y redes sociales en donde personas que no son médicos ni especialistas en salud, sugieren y hasta explican el consumo de los químicos, lo que representa peligroso para la salud y la vida de quienes siguen esas sugerencias.
Recordó el caso de María del Valle, una joven argentina que perdió la vida por ingerir este tipo de medicamentos, los cuales se venden y consumen sin control y al margen de una prescripción médica especializada.
También citó los casos de Amber Thurman, de EU, quien perdió la vida derivado de una sepsis puesto que restos de placenta se quedaron dentro de su cuerpo luego del aborto provocado con misoprostol y mifepristona. Otro caso que refirió el especialista es el de Renata “N”, una niña de 12 años que llegó en estado de coma al hospital, en Hermosillo, Sonora, luego de ingerir 15 pastillas para provocarse la expulsión del bebé en su vientre.
En la mayoría de los casos adolescentes y mujeres adultas recurren a esos químicos en absoluta soledad y abandono, no solo del médico, sino de la propia familia y la pareja. Por eso creo que utilizar misoprostol o mifepristona no solo no representa una solución, sino que abona a dejar sola a esa mujer que requiere ayuda integral de otro tipo, no exponiendo su propia vida, dijo el ginecoobstetra.
“Eso es lo que pone en riesgo la vida de otras mujeres, se automedican sin medir o conocer las consecuencias. Van solas, lo consiguen en la farmacia, lo consiguen en internet, se lo administran en soledad”, señaló el doctor Ruíz Sánchez.

