El PAN saldrá a las calles este sábado para realizar una Activación Nacional Ssimultánea, la cual consistirá en actividades digitales y en territorio dejando claro que somos el partido que defiende la patria, la familia y la libertad, además de demostrar que estamos unidos contra el narcogobierno de Morena.
A menos de un año del proceso de 2027, donde se renovará la Cámara de Diputados, congresos locales y presidencias municipales, es necesario que junto con la ciudadanía, demostremos que el PAN está de pie, unido y con fuerza ciudadana.
“Frente al abuso del poder, somos la oposición valiente que abre sus puertas a toda persona de bien dispuesta a rescatar a México; el cambio ya empezó y nadie lo va a detener. Hoy México enfrenta la decisión más clara de su historia reciente: o nos quedamos de brazos cruzados viendo cómo entregan al país, o salimos a defender a los nuestros”.
Acción Nacional está del lado de las personas de bien: trabajadoras y con amor a México. No podemos normalizar que este gobierno persiga a quienes piensan diferente mientras protege a los suyos.
Ernesto Sánchez dijo que, quitar los contrapesos y acallar a las voces críticas no es transformación; es autoritarismo puro. Defender a la patria significa defender la libertad de opinar, cuestionar y disentir.
“Mientras el oficialismo pacta con la delincuencia organizada y abraza a los criminales, en Acción Nacional hacemos equipo con los hogares que trabajan todos los días con esfuerzo y honestidad. En este país ya hay dos caminos evidentes: la fila de la impunidad y la extorsión, o la fila ciudadana de la gente honesta y trabajadora. Frente al entreguismo del régimen, respondemos con contundencia: #FamiliaSíNarcoGobiernoNo”.
El panista señaló que Morena y el Gobierno le dio la espalda a las madres buscadoras, censuran la realidad y pretenden decidir qué es verdad mediante decretos oficiales mientras el crimen avanza sobre las comunidades.
Deuda pública e impuestos
- La promesa de “no endeudar al país” se derrumbó: Morena ha endeudado más a México en 8 años que lo acumulado en doscientos años de historia independiente.
- La deuda alcanzó los 21.7 billones de pesos, más del doble de cómo la recibieron en 2018.
- Están hipotecando nuestro futuro: Hoy el gobierno está gastando más en pagar los intereses de la deuda que ellos adquirieron que en áreas completas como la Educación, la Salud o la Seguridad.
- Mientras se acabaron el dinero y otros fondos de recursos, siguen subsidiando caprichos como Mexicana de Aviación, el Tren Maya y aeropuertos militares y castigan a quienes sí trabajamos:
○ Golpean el turismo del Caribe mexicano y la economía regional.
○ Van a cobrar más por licencias de construcción,
○ Encarecen más el transporte de carga, lo cual hará que todo suba de precio.
○ Además, en su afán de conseguir dinero a como dé lugar están imponiendo cobros altísimos a pequeños negocios y al comercio.
Salud
Tras el desmantelamiento del Seguro Popular dejaron a su suerte a 24.4 millones de mexicanos quienes hoy se encuentran en total desprotección en caso de enfermarse
En estados como Chiapas y Oaxaca, hasta el 65% de las familias carece de atención médica formal.
Hoy, tú tienes que comprar las medicinas que el gobierno no es capaz de darte.
Más de 287 mil familias mexicanas cayeron en pobreza extrema para salvar la vida de un familiar que se encontraba gravemente enfermo.
Y cada vez somos más quienes tenemos que recurrir a buscar auxilio en consultorios privados y farmacias adyacentes para atendernos cuando nos enfermamos.
Este gobierno también ha ido de fracaso en fracaso en el tema de salud:
○ Desaparecieron el INSABI que ellos mismos crearon.
○ Crearon una “mega farmacia” que no tiene medicinas.
○ Los hospitales públicos no tienen ni siquiera lo más básico para funcionar, como camillas, quirófanos y especialistas.
82 millones de recetas no han sido surtidas y se reportan hasta 18.4 millones de medicinas caducadas en bodegas oficiales de BIRMEX.
Hoy no hay tratamientos completos de vacunas, las muertes maternas y de bebés recién nacidos está peor que nunca y en América Latina estamos en niveles comparables a Venezuela o Haití.



