Rubén Moreira Valdez
De no ser ahora, en el futuro las cosas serán más difíciles. En mi última incursión al supermercado, mientras seleccionaba unos persimones que, me dijeron, venían de la región de los Cinco Manantiales, se aproximó una pareja de sexagenarios, uno de ellos llamado como el mayor de los hijos de Jacob.
Sinaloa vive sus momentos más tristes. Hay una espiral de violencia que no cede y una evidente debilidad institucional que la mantiene al borde de la ingobernabilidad. Los abrazos y no balazos terminaron en un baño de sangre y en un escándalo internacional que tiene al país en graves dificultades y en medio de la narrativa del presidente norteamericano.
En otras entidades sucede algo parecido, pero no en las proporciones del estado que gobernó o gobierna Rubén Rocha Moya. Michoacán, Colima, Zacatecas y Guerrero son algunas de ellas, y en todas, el próximo año se van a desarrollar comicios para renovar el Poder Ejecutivo.
Con todo lo dicho, Morena enfrenta en condiciones difíciles el proceso electoral; sin embargo, sería muy cándido pensar que la contienda es contra el partido fundado por López Obrador. Los adversarios a vencer serán otros: el gobierno y el narco. El régimen sabe que perder le significaría abrir una caja de Pandora, y el segundo tiene intereses muy concretos en el área; prueba de ello es la intervención que tuvo en los comicios de 2021.
Soy partidario de las coaliciones entre partidos; mientras más profundas, mejor. Me refiero a la importancia de que no solo se expresen en posibles candidaturas comunes, sino que se transformen en frentes que defiendan la democracia, vigilen los comicios, defiendan la libertad y eviten el triunfo de quienes están desmontando el Estado democrático de derecho. Ganar la mayoría en la Cámara de Diputados y cambiar el rumbo de la historia implica cuidar todas las casillas y no solo aquellas que, por la certeza de los triunfos, convengan a los partidos. Un boquetazo en casillas sin representantes de oposición o controladas por el crimen afecta la distribución de plurinominales. En la tercera circunscripción, Morena va a intentar de todo para ganar curules a la mala; el abuso está cantado y prueba de ello es lo sucedido en las “elecciones” del Poder Judicial.
No hay mejor momento para empezar a recuperar el país que las elecciones del próximo año. La tormenta perfecta se cierne sobre las huestes de Obrador y es por ello que trabajan en robarse los comicios y censurar a la prensa. La salida a escena del tabasqueño no solo es la presentación de su insufrible libro; es un acto político con el cual se mandan diversos mensajes a la comunidad, a los partidos y hasta a los americanos. El miedo a perder es una realidad y se les ve en su maquillada cara. La tensión se hace cada vez más evidente y los habitantes de Palacio muestran su preocupación.
Rubén es el nombre de mi interlocutor en el mercado. Me habló de su visión de México y su miedo a la destrucción de las libertades. Nos despedimos y lo vi subir al carrito una buena cantidad de verduras; me pareció vegetariano e incluso vegano. De pronto, regresó y me dijo: “Ganar Sinaloa es ganar México en el 30, no lo olvide”.
Pues sí, mi tocayo y coetáneo tiene razón.



